viernes, 3 de marzo de 2017

150 ANIVERSARIO DEL TREN





Cartel del 150 aniversario







El 10 de diciembre de 2016 hizo 150 años que se inauguró la Línea Granada-Loja (1866-2016). Con este motivo, el Centro Artístico, Literario y Científico de Granada organizó el viaje de Granada a Guadix, en un tren chárter, que salió de la Estación de Andaluces, a las 9:30 horas, donde íbamos 180 personas: 50 socios eran del Centro Artístico y el resto lo componían miembros  de la Asociación Granadina de Amigos del Ferrocarril y del Tranvía (Agraft), de la Sociedad Filatélica y Numismática de Granada y del Centro de Estudios Pedro Suárez de Guadix. Se puede decir que otros tantos se quedaron sin billete. El viaje fue un acto reivindicativo, debido al aislamiento ferroviario de Granada por parte del Gobierno de la nación, que sólo mantiene abierta la Línea Granada-Almería, debido a las obras del AVE en Loja. En el Centro Artístico estuvo expuesta una maqueta del antiguo tren y también se celebraron conferencias sobre el tren. En el trayecto pudimos apreciar unos vistosos paisajes verdes, debido a las últimas lluvias, y también hizo un día de sol radiante con una temperatura máxima de 19 grados. El tren paró en la Estación de Huélago, unos diez minutos, para dar paso al que venía de Almería a Granada. En broma se dice que esta es la línea de los doce pueblos, pues pasa por Huélago, Darro y “diez más”, en referencia a Diezma, según me cuenta José Mondéjar.  

La Baldwil en la Estación de Guadix









Poco antes de llegar a Guadix el paisaje cambia completamente, hacen su aparición los montes con las cárcavas, en forma de dientes de sierra que miran al cielo. Es un paisaje único. Sobre las 10:40 horas llegamos a la Estación, donde el concejal de Turismo, Iván López Ariza, recibió a la comitiva y seguidamente fuimos dando un paseo hasta colocarnos al otro lado de las vías, donde se encontraba fuera del hangar la histórica locomotora de vapor Baldwil 140-2054 Guadix, como así la denominó Renfe. Fue construida en 1928, en Sestao (Bilbao), por la Sociedad Española de Construcciones Babcock & Wilcox, que era filial de la sociedad británica del mismo nombre. El maquinista puso en marcha la locomotora, echando nubes de vapor y pitando con frecuencia, lo que hizo las delicias del público. También se permitió que la gente subiera a la locomotora, para hacerse fotos, y aquí disfrutaron de lo lindo chicos y grandes. La mayoría de las locomotoras que se vendieron en los diferentes países de Europa, durante el siglo XIX, se fabricaron en Escocia y muchas de las vías férreas españolas fueron construidas con capital británico, como la línea de Guadix-Baza-Almendricos, que fue cerrada en 1984.

Poco antes del regreso a Granada








Junto a la locomotora se encontraban también varios miembros de la Almería Western Club, vestidos con trajes de época. En una entrevista que le hizo la Agencia Europa Press a la presidenta del Centro Artístico, Celia Correa, manifestó que “ha sido una experiencia única donde todos han disfrutado en una máquina extraordinaria”. Sobre las 13 horas, los autobuses nos recogieron en la Estación para llevarnos a Guadix, donde se organizaron cuatro rutas, con 50 personas cada una, que visitaron las cuevas de la Ermita Nueva, las iglesias de Santiago y de San Gregorio, el Teatro Romano y el Museo del pintor Julio Visconti. Dos horas después, comieron unas 160 personas en el Hotel Palacio de Oñate, el antiguo Hotel Comercio.

Cándido Marín es un maquinista jubilado, que no ha querido perderse este viaje conmemorativo, pero, cuando el autocar pasó por la avenida de Buenos Aires, le asaltaron los recuerdos: “Esto estaba sembrado de eucaliptos pero los quitaron todos en 1972. En la Estación y en Guadix vivíamos unos ochocientos ferroviarios, más otros doscientos auxiliares en la Espartera, en pisos de alquiler. Entonces Guadix tenía 25.000 habitantes y nosotros solíamos comprar en las tiendas de tejidos Romero. Pero, cuando Renfe sustituyó las locomotoras de vapor por las de diesel, en 1967, tuvimos que ponernos al día. La mayoría de los ferroviarios tuvieron que marcharse a Almería, Linares-Baeza, Espeluy, Jaén, aunque muchos se vinieron a Granada. Y ya me dirás, cuando años más tarde cerraron la línea Guadix-Baza-Almendricos. En 1954 cobraba 17,50 pesetas al mes, mientras que en 1959 ya me pagaban 105,40 pesetas de maquinista. Yo nací y me crié apegado a las vías, y entonces te acostumbras al tren. Entonces, no había tanta seguridad como hoy. Años más tarde me casé en Espeluy”. Al pasar por la rotonda de la avenida de Buenos Aires, Cándido señaló con el dedo a los bloques de pisos y dijo: “Aquí había un mercadillo de animales. Yo he ido recorriendo Levante y Andalucía y me jubilé en 1998, con sesenta y tres años. Antes los expresos paraban cinco minutos en la Estación de Guadix, pero hoy sólo paran un minuto pues apenas hay pasajeros. Ahora están intentando eliminar la línea Granada-Almería…”. Más claro no se puede decir.

Cabina  del maquinista, al fondo se ven las luces de Guadix


video



Yo no creo que el Gobierno se atreva a cerrar esta línea, pues es la única salida que tiene con el Levante, pero todo es posible en Granada donde las cosas normalmente tienden a ir a peor. Hay que añadir que la mayoría de las líneas españolas son deficitarias, aunque hace unos días salió un informe que decía lo mismo de los trenes europeos, salvo la línea París-Lyon. En España se salvarían la línea Madrid-Barcelona y las de cercanías en las principales ciudades. A las 17:30 horas, los autobuses emprendieron el regreso a la Estación de Guadix y el tren salió hacia Granada a las 18:15 horas. Varios viajeros nos metimos en la cabina con el maquinista y nos fue explicando el cuadro de mando: “Este tren no está electrificado ni es automático, como el AVE, y normalmente lleva pocos pasajeros”. El caso es que pasamos un día “muy bonico”, como suelen decir los granaínos






miércoles, 8 de febrero de 2017

TURISMOS, EXENTOS DE MULTAS











Calle Murillo, de Las Gabias 13/12/16









Estas fotos fueron tomadas los días 13 de diciembre del pasado año y el 6 de febrero. Estos vehículos siempre están aparcados en la acera de la derecha y no respetan las normas, como puede apreciarse por las señales de tráfico que hay en la calle Murillo, de Las Gabias, esto es, aparcar cada quince días a un lado u otro de la acera. Los turismos llevan meses aparcando siempre en el lado derecho, a pesar de que la Policía Municipal fue avisada por teléfono, por un vecino, el pasado 13 de diciembre. Por las fotografías puede apreciarse que están mal aparcados, vulnerando las señales de tráfico.

Hace unos meses, en esta misma calle, fue multado un turismo de un foráneo, el día uno –los días uno y dieciséis de cada mes hay que cambiar de acera–, mientras que el vehículo de un vecino, que estaba al lado, no fue multado.

Habría que preguntar al concejal de Tráfico si conoce estos privilegios con los propietarios de los vehículos, de las fotos, y ¿por qué se multa a un turismo el día uno, mientras que se hace la vista gorda con otros que están mal aparcados en la misma calle durante meses? ¿Cuál es la razón para que a estos vecinos de la calle Murillo (normalmente son tres turismos y una moto los que están mal aparcados) no se les multe? ¿Es que las ordenanzas no rigen para ellos?  ¿Por qué todos los españoles no somos iguales ante la ley, en Las Gabias?


Los mal aparcados se ven al fondo, 6 de febrero









¿Hace falta dirigir una petición al concejal de Tráfico, y a los grupos políticos del Ayuntamiento de Las Gabias, para que tengan conocimiento de estas arbitrariedades que están ocurriendo desde hace meses, en Las Gabias, a la vista de todo el mundo, con el fin de que todos los vecinos cumplan las ordenanzas municipales sin excepciones?  Es vergonzoso que estas malas prácticas ocurran en una localidad, a 8 kilómetros de Granada, y que nadie diga nada.


lunes, 6 de febrero de 2017

KAFKA EN LA ADMINISTRACIÓN




Imágenes cogidas de Internet







Acabo de leer el escrito que le dirijo al jefe de servicio de Gestión de Personal (enero de 1994) y me quedo alucinado, me cuesta trabajo creer que me ocurrieran todas aquellas desdichas, que hubieran tumbado a cualquiera. Recuerdo que, en el instituto de…, necesitaban a un auxiliar administrativo y me ofrecí voluntario, aunque yo era administrativo. Me venía bien cambiar de aires y mi gesto lo tomaron como un favor que les hacía, pues hubieran tenido que convocar una plaza y cubrirla por enfermedad de la auxiliar laboral, una joven contratada que estaba casi siempre de baja, pues se comentaba que se la proporcionaba un médico con el que tenía amistad. Fue incorporarme al instituto, cuando la auxiliar se dio de alta temiendo que le quitara el puesto o que suprimieran su plaza, como me enteré unos meses después. Tras los primeros días trabajando juntos, en que todo fueron atenciones y parabienes (días de vino y rosas), la desgracia empezó a cebarse conmigo. La contratada empezó a propagar bulos y calumnias entre el profesorado, supongo que con el objeto de que me echaran cuanto antes del instituto para que las cosas siguieran como estaban. Así, una mala persona –o una mente enferma– te puede echar encima a toda la tribu, con engaños y artificios, sin que te enteres ni sospeches de lo que se trama a tus espaldas. Si alguien va acusándote por ahí de que has dicho esto o lo otro, de tal o cual profesor (al que ni siquiera conoces), nada de extraño tiene que te miren más o menos como a un delincuente.

En este plan la auxiliar convenció al director, a la secretaria y al administrador, de modo que tuve discusiones con algún que otro profesor, dieron parte de mí sin informarme siquiera, vino un inspector a tomarme declaración, me prohibieron llamar por teléfono, me echaron de la sala de profesores y del bar, en fin, una serie de vejaciones, humillaciones y arbitrariedades como las que le expongo en el escrito al jefe de servicio. Yo no sabía por dónde me venían los tiros, pero todo esto se puede conseguir difamando y manipulando a la personas. Ambos trabajábamos juntos en una pequeña oficina, pero cuando la auxiliar laboral llegó quitaron las persianas para que estuviéramos a la vista del público. Hasta aquí, nada de particular. El caso es que me cayó muy bien al principio, por lo atenta y amable que se mostraba conmigo, pero cuanto me sonsacaba, lo iba largando a unos y otros a su conveniencia y, cuando no, se inventaba las cosas. Yo le hablaba con confianza a esta chavala de unos treinta años, pero luego iba con chismes a unos y a otros, puro maquiavelismo. Recuerdo que un día, uno de los mejores profesores del centro la llamó “tía guarra”, delante de los alumnos, y la nena no dijo esta boca es mía. Como no se aseaba ni duchaba, olía a sudor, por lo que no es difícil imaginar cómo tendría su casa. El caso es que vio en mí al compañero ideal para “hacerle la vida imposible”, pero sin compasión, a ver si me echaban cuanto antes del instituto, no vaya a que suprimieran su plaza y me la dieran a mí. Sin embargo, esto no era posible ni a mí me interesaba pues yo era de un grupo superior. Es más, en Educación hicieron un cambalache (sin traslado ni nada) pues tenía mi plaza en otro instituto.

La auxiliar laboral quería que los profesores le estuvieran agradecidos y, para ello, se prodigaba haciéndoles toda clase de favores, mientras que yo me atenía a mis funciones, También podía influir mi carácter un tanto reservado. En el fondo, creo que la contratada no estaba bien –tenía bastantes problemas con su familia– y algo tuve yo que decirle para mostrarme ese rencor, quizá cuando descubrí su doble juego. Como yo era funcionario de carrera, me hizo firmar un escrito por el que renunciaba a su plaza, pues temía que yo se la arrebatara debido a sus prolongadas bajas. El delegado de Personal de Comisiones Obreras envió una reclamación al inspector de los Servicios, de la Delegación de Educación, pues yo era delegado del sindicato en el instituto donde estaba destinado. Pero éste era el trato que dispensaban al personal en aquel centro, y eso que yo era delegado.
Baste decir que el ordenanza tenía que venir por las tardes, a abrir la puerta del centro, para que el director y sus amiguetes –entre ellos, el dueño de un hotel– echaran su partida de tenis en las instalaciones deportivas. Esto es lo que se llama realizar actividades prohibidas en un centro público: utilizando al personal laboral, fuera de las horas de trabajo, así como las instalaciones deportivas fuera de las horas lectivas. En fin, no se puede abrir un instituto público para tus intereses particulares, para que eches unas partidas de tenis con personal ajeno. Es de suponer que el hotelero recompensaría los favores que le hacía el director. Así andaban las cosas entonces y no pasaba nada, y a ver quien se atrevía a denunciar esto. El director utilizaba el instituto como si fuera su cortijo, y al personal como sus lacayos, mientras que a mí me abrían un expediente porque me negaba a hacer funciones que no me correspondían.







En febrero de 1996, yo llevaba cinco meses destinado en Granada y habían transcurrido más de dos años de estos hechos. El instructor me tomó declaración “en calidad de testigo”, porque el director del instituto me abrió injustamente un expediente disciplinario para empitonarme. Pero el instructor estaba haciendo el paripé para archivar el asunto sin más trámite. Resulta que la secretaria del instituto me pidió que compulsara la declaración de la renta de un profesor, que era amigo suyo, y me negué. En el citado documento, me quejo de que “en otra ocasión tuve que escribir una carta personal de un profesor dirigida a la universidad (…) El director dio parte de esto y la inspectora de Educación me entregó un escrito recordándome que eran obligaciones mías las compulsas y me advertía de abrirme un expediente de continuar en esta actitud”. Todo eran obligaciones para el personal de Administración y Servicios, mientras que los profesores gozaban de toda clase de privilegios. En el interrogatorio, el instructor me pregunta, “si en algún momento considera haber recibido por parte de los funcionarios anteriormente mencionados un trato que hubiese atentado contra su dignidad”. Como ya me encontraba destinado en Granada y el asunto quedaba lejano, alego buenamente que “es evidente que me quejé al sindicato porque estaba dolido, pero no lo considero como un atentado a la dignidad”.

Cuando vine destinado a Granada, no contento con el daño que me había hecho, el director del instituto envió el expediente que me abrió (la cosa quedó en una información previa y la archivaron), así como informes negativos y manipulados para ‘recomendarme’ en mi nuevo destino. De esto me enteré de casualidad, cuando un día vi aquellos papeles en mi expediente personal. Al día siguiente, cuando fui con un delegado sindical y le pidió al jefe de Personal que me enseñara el expediente, los “misteriosos informes” habían desaparecido. Así funcionan las cosas en la Administración: los unos te recomiendan a los otros, valiéndose de “informes ocultos y falsos”, a los que sólo tienen acceso los superiores. Y cuando vas destinado de una delegación a otra, se llaman por teléfono: “Mira, que este tío va para allá, te mando el historial…”. Y ya llevas tu ficha policial, a la que nunca vas a tener acceso, a pesar de que la Ley del Procedimiento Administrativo Común indica claramente que los interesados tienen acceso a su expediente. Con esos informes falsos puedes poner una denuncia en el juzgado, por eso los mantienen ocultos.

En los años que estuve trabajando en el instituto, aprobé tres cursos de Derecho con sendas becas, estudiando y yendo a la facultad por la tarde. Sin embargo, esta fue la ayuda y la comprensión que tuve de algunos profesores que se dedicaban a la enseñanza. Estos abusos no eran sólo conmigo: cuando un alumno sufría una caída, o se fracturaba un miembro haciendo deporte o por otra causa, el profesor de guardia llamaba a un taxi para que lo llevara al ambulatorio, que se encontraba a un kilómetro. De paso, le decían al alumno que lo atendieran con la cartilla del seguro de sus padres, y así no tenían que rellenar un formulario para que fuera atendido por el Seguro del Estudiante. Algunos hacían esto con total impunidad, aunque había profesores excelentes. A veces, se daban casos urgentes en que podían acercarlo en el vehículo de algún profesor o alumno, pero, allí los tenían esperando hasta que viniera el taxi.



En cuanto al escrito que le dirijo al delegado de…, en Granada, en 1999, debo señalar que la Administración guarda informes secretos en el expediente de algunos funcionarios, que nadie se ha molestado en comprobar si son ciertos, como los que envió el director del instituto. Mis problemas empiezan en la Delegación, desde el momento en que solicito al delegado “poder examinar esos documentos y sacar copia de los mismos”. Aquellos misteriosos informes desaparecieron de allí y nunca llegué a verlos –hoy día permanecen ocultos en cualquier cajón, de cualquier despacho, para que alguien los utilice en un momento determinado y con un fin concreto–, pero el caso es que, a partir de entonces, se desató la cacería y el acoso laboral, del que me quejé al presidente de la Junta de Personal de Granada y al Defensor del Pueblo Andaluz, dos meses más tarde. Las quejas no sirvieron para nada. Lo peor de todo esto es que la mala fama ya no te la quita nadie, aunque pasen treinta años, porque el expediente va pasando de unos destinos a otros, de unas manos a otras, de unas bocas a otras: estás “fichado para siempre” y tienes el triste honor de figurar en la “lista negra”, porque la Administración actual tiene sus “archivos secretos”.


Yo pude darme cuenta de que en un instituto de pueblo me habían convertido poco menos que en un delincuente, por gente sin escrúpulos. Hacía poco que estaba destinado en otro Centro, de Granada, cuando llegó una mujer de la calle y me pidió que le hiciera fotocopias, entonces le informé dónde podía hacerlas. Como era amiga del jefe, este me llamó a su despacho y allí me dijo entre otras cosas que era un monstruo, a pesar de que sabía perfectamente que entre mis funciones no estaban hacer fotocopias. Meses más tarde, yo era el único al que le descontaban la productividad de la nómina sin necesidad de justificar por qué tomaba esta medida arbitraria. He tratado de mostrar los abusos que ocurrían con el personal de la Administración, por lo que estábamos a merced del cacique de turno. He hablado con compañeros y, el que no se sometía, pobre de él. Los años han pasado pero estas “malas prácticas” de la Administración todavía las aplican a algunos disidentes, como podemos leer de vez en cuando en los periódicos. “Gregorio Samsa se despertó aquel lejano día convertido en una cucaracha”, el funcionario Frank Kafka también tuvo problemas con la Administración.


lunes, 23 de enero de 2017

EL PEQUEÑO COMERCIO















En los primeros días de las rebajas de enero, fui a la pequeña tienda de un antiguo compañero de colegio. Me convenció de que los pantalones de pana abrigaban, en el invierno, me enseñó el forro que llevaban por dentro y al final me llevé unos parecidos a los que  él llevaba puestos. A continuación le dije que me sacara cazadoras y, entre ellas, me enseñó una de color azul parecida a los anoraks, aunque me dijo que el tejido es diferente. No me gustaba por eso, pero me la puse, me miré en el espejo y vi que aquella prenda de abrigo no estaba mal. El caso es que, mirándome por delante, por la espalda y de perfil vi que era mi talla, y se produjo lo que se dice el flechazo.

A la semana siguiente estaba pensando en pasarme por el Corte Inglés, para comprarme unos jerséis, pero decidí darme una vuelta por la tienda del compañero del alma. “Yo quiero que el jersey sea un poco recio, pues los que tengo son finos y no me abrigan”, le dije, pues cada año que pasa soy más friolero. Me sacó de varios colores y modelos, de los que abrigan como a mí me gustan, con el cuello de pico y otro con el cuello alto, y no se habló más. Con el descuento, me cobró setenta euros por dos jerséis y una camisa de franela, y entonces me dijo: “En el Corte Inglés te hubiera costado setenta euros, un solo jersey, allí lo que pagas es la marca y a lo mejor lo han fabricado en un país asiático. En cambio, esta camisa de franela está hecha en Córdoba”. También me dijo que hacían el arreglo en la tienda, “en un par de días, cuando el pantalón no queda bien”, y me enseñó la máquina de costura. Te quedas alucinado. Zara es una multinacional española –lo mismo que el Corte Inglés–, pero quitando a los empleados españoles, todo lo demás está hecho en el extranjero, sobre todo en los países asiáticos donde la mano de obra es más barata. Como el caso de una conocida marca de balones de fútbol, están cosidos por niños de la India a los que les pagan cuatro perras y  a veces sin contrato. 

El amigo del colegio lleva bastantes años con la tienda de ropa, en Guadix, después de experimentar en otros oficios y negocios, y le va bastante bien. Sabe convencer y vender. Hace unos días entré en una pequeña tienda de deportes de Guadix, donde el empleado te habla de la marca Chiruca para hacer senderismo, lo mismo que los bastones, y se fabrican en España. “Vas a Decathlon, en Granada, y encuentras bastones de doce euros, pero no son buenos. Y las botas de senderismo son de marcas extranjeras y más baratas, pero más malas. Estas gorras de hombre que tengo son tradicionales, valen trece euros y las vendo bien. Traje unas boinas a treinta euros, pero me tiré diez años para venderlas. No me trae cuenta”. Al final acabamos hablando del pellet para la estufa y me aconseja que lo compre en un comercio determinado, porque el que compro en Leroy Merlin es más barato, pero de más baja calidad y de menor poder calórico. “El pellet barato echa humo negro y te atora los tubos, no trae cuenta porque al final te va a costar más limpiarlos”, me dice. 








En una tienda de electrónica de Guadix compré un programador: señalas los días, horas y minutos, y se enciende una bombilla en tu casa, en las horas programadas. Era un aparato fabricado en China y las complicadas instrucciones a veces no las entendía, de manera que el propietario de la tienda me atendió muchas veces, para solucionarme el problema. Antes del año, el aparato falló y el comerciante me devolvió el importe, diez euros. Le dije que me lo cambiara por otro programador, pero no le quedaban. Lo que trato de decir es que, las veces que el comerciante me atendió y me sacó del atolladero chino, valían más que el precio que pagué. Esta atención personal al cliente no la hacen en Media Markt ni en ningún supermercado.

Guadix es un ejemplo del pequeño comercio, donde sobrevive con dignidad, a pesar de que ya tiene supermercados como Mercadona, Dani, Lidl, Día y algún otro, así como el Mercadillo de los sábados, que abarata los precios bastante. La gente de la comarca se acerca a comprar aquí, por la calidad y el precio. Sin embargo, en Las Gabias, distante a ocho kilómetros de Granada (un pueblo dormitorio con 19.000 habitantes, cuando en los años noventa tenía 6.000), ocurre todo lo contrario: el comerciante apenas vende, porque los vecinos se van a comprar a Granada, sea a Kinépolis o al Centro Nevada. Posiblemente esto sea debido a la cercanía de Granada, mientras que Guadix se encuentra a cincuenta kilómetros de distancia y para aparcar en el centro de la capital tienes que pagar. Esto disuade bastante al personal. Esta anécdota me la contó un amigo: antiguamente, los vecinos de Jéres del Marquesado se acercaban a Guadix a vender los sacos de trigo, pero, de regreso venían diciendo que los habían engañado. No sabrían mucho de cuentas o esperaban otro precio.

 En Granada recuerdo a Loli, atendiendo en la Librería Estudios, en la calle Mesones. Siempre la veías con clientes y te atendía de una forma especial, me decía que su padre la enseñó a atender al cliente así. Esta librería cerró hace un año, por la tremenda subida de los alquileres antiguos en los locales comerciales (había que actualizarlos de acuerdo con la ley), pero el local todavía permanece cerrado. El caso es que la calle Mesones se quedó, por primera vez, sin librerías, y esto da idea de por dónde va el consumo y por dónde la cultura. Cada día se lee menos y se teclean más los aparatos inteligentes, que a su vez generan una sociedad cada vez más idiotizada y narcotizada.

Lo que quiero destacar es que el comercio pequeño se está perdiendo, debido a las multinacionales y supermercados, sobre todo en Granada. Es el pequeño comerciante, que te atiende con cortesía, te aconseja y al final te convence de que lo que te ofrece es lo mejor. Sin duda lo mejor del pequeño comercio es el precio, la calidad y el trato personal, aunque los supermercados tengan más variedad, publicidad y atractivo. Es una pena, vamos a la globalización y el pequeño comerciante tendrá que especializarse en lo que le dejan las multinacionales, los bazares chinos y los comercios extranjeros, si quiere sobrevivir. Los españoles tendremos que decidir, aunque ya parece decidido, si compramos en Carrefour, Alcampo, Decathlon, Leroy Merlin, Brico Depot, Aldi (multinacionales francesas), Día y Media Markt (multinacionales alemanas) o en el Corte Inglés, Zara y Mercadona, que son españolas, pero la mayoría de los productos que venden los fabrican en el extranjero. Es el comercio internacional, el liberalismo rampante que paga sueldos míseros en países pobres (a veces sin contrato y en unas condiciones miserables), por lo que las ganancias son rápidas y seguras. Vamos a la desigualdad y la injusticia: el 1% de la población del mundo posee el 99% de la riqueza. El pequeño comercio va en retroceso en las capitales de provincia, pero se mantiene en ciudades como Guadix.

miércoles, 18 de enero de 2017

EL TERREMOTO DE ALHAMA 25/12/1884










Calle de la Cruz. Quijada Producciones





   El periódico 'El Defensor de Granada' daba así la noticia:

Martes, 13-1-1885.- El viaje del rey Alfonso XII en Alhama.- A las tres de la tarde llegó a Alhama de Granada el rey y su comitiva. En Loja al dejar el tren real, habían montado en coches preparados al efecto, agregándoseles otras varias personas.
Recibiéronles las autoridades, comisiones de los pueblos comarcanos y el vecindario en masa, que tributó al rey una imponente ovación, pidiéndose protección y amparo. El rey impresionado tristemente ante tantas desgracias, dirigió afectuosas frases a todos, y a pie, seguido de numeroso séquito, recorrió todas las calles inspeccionando los destrozos causados en los edificios por los terremotos. Visitó también las chozas en que habita el vecindario, y penetró en el hospital. La visita a este triste lugar fue conmovedora. El Rey habló con todos los enfermos y heridos; aquellas sencillas gentes sentíanse embargadas por emoción profundísima; de una parte, la catástrofe y sus desventuras, y de otra el respeto, la confianza que las palabras del Rey habían hecho surgir en los corazones.
Cuando el monarca dejó el establecimiento y se retiró al balneario, quedó ya decidida la concesión de pensiones depositadas en el Monte Pio para todos los huérfanos menores de quince años cuyo capital y los réditos que este devengue serán entregados al cumplir la citada edad acumulándose las cantidades respectivas a los que fallezcan, a todos los pensionados. También decidió S. M. que a los heridos solteros se les entreguen 400 reales, 500 a los casados, 600 a los que tengan dos hijos y 100 reales más por cada hijo a los que tengan más de dos.
S. M., algo contrariado por estos obsequios, se retiró a su cuarto a las diez y media de la noche. Antes de la comida recibió a varias comisiones de los pueblos comarcanos, entregando a cada alcalde 4.000 reales para el socorro de las necesidades más precisas. Especialmente para Alhama dejó 30.000 reales. El terremoto de las seis de la mañana, fue observado por S. M. y sus acompañantes. El fenómeno tuvo allí muy escasa importancia. Justamente a esa hora se vestía el Rey para continuar su expedición

'Apéndice Documental de Historia de Alhama y sus Monumentos', de Salvador Raya Retamero, 1992. 'Alhama en blanco y negro'


El Periódico 'El Defensor de Granada' escribía una durísima editorial y una crónica ese mismo día. Las dos las trascribimos aquí.
Jueves, 15-1-1885.- ¡Pobre Alhama!.- ¿Qué va a suceder en este desdichado pueblo? ¿Qué piensa el gobierno, qué piensa el ministro de la gobernación en socorro de esta desventurada ciudad? El rey ha pasado por allí como una luz brillante y esplendorosa, socorriendo huérfanos y heridos, mitigando desventuras privadas; pero ya ha pasado: y Alhama queda sola en su desventura; con sus edificios por el suelo; con los cadáveres de sus hijos entre los escombros; con los supervivientes más favorecidos albergados en tiendas de campaña, y espuestos allí a los rigores de la temperatura y de las enfermedades, con los braceros sin trabajo; con el espíritu aplanado por su inmensa pesadumbre.
¿Puede esto continuar así un sólo instante? ¿A cuando se espera para enviar a Alhama un regimiento de ingenieros que escombre las ruinas y extraiga los cadáveres, y
construya albergues provisionales de madera interin se normaliza la situación y se reedifica la ciudad? Sigue nevando, y aquellos desgraciados se siguen muriendo lentamente, víctimas del horror y de las penalidades y de la incuria y de la ineficacia de un gobierno que ni siquiera sabe imitar las virtudes de su soberano.
¡Pobre Alhama! ¡La bella, la grande, la rica... qué sola y qué abandonada se ha quedado en su desventura! Y la estamos viendo morir y nadie vuela en su socorro.
¿A qué se aguarda? ¿A qué se aguarda señor ministro, señor gobernador? ¿A qué se aguarda?


Calle Bermeja




  Jueves, 15-1-1885. Los terremotos de esta Provincia.- Desde Alhama nos escribe nuestro corresponsal don R. L. C. una sentida e interesante carta de la que reproducimos los siguientes párrafos.
"Un pastor regresaba del campo el día 25 de diciembre: se dirige a su casa en busca de su familia, compuesta de mujer, una hija mozuela y un hijo de 5 años; ni encuentra la casa ni la calle, pues todo era un montón de escombros; después de andar de acá para allá como loco, al fin encuentra esos pedazos del corazón que buscaba con tanta ansiedad: ¿Pero dónde y cómo? en el depósito de cadáveres tuvo lugar de identificarlos y perderlos para siempre. A un joven como de 18 años, decentemente vestido, le coge en la calle esa noche del 25: tan luego se hubo repuesto del sobresalto de las dos terribles sacudidas, vuela hacia su casa y la encuentra convertida en ruinas y debajo de ella a sus padres y cinco hermanos que tenía y que no volverá a ver.
A otra familia compuesta de cinco individuos, cuatro adultos y una niña de tres años, se le hunde la casa, les coje debajo, y sólo el matrimonio que en ella habitaba se salva, pero milagrosamente: el marido, que se hallaba en el piso bajo al fuego de la chimenea, en un estrecho hueco del que le sacaron a las 24 horas magullado, que casi no podía respirar, y a la mujer en el piso alto colgada de la punta de una viga de el en cuya situación permaneció doce horas mortales, pues era una habitación que quedó también en hueco entre las derribadas por el siniestro. Ayer sacaron, entre otros, tres cadáveres de una cama de matrimonio destrozada: marido, mujer y una niña como de dos años, los tres abrazados. Hoy el cadáver de una niña como de 2 años, en una cuna, destrozada y con un pedazo de pan en la mano. Pero a ¿qué proseguir describiendo cuadros de esta naturaleza? Sería tarea inacabable. También sería largo de describir, por más que de parte de ello no se haga con bombo, la conducta con que en las más críticas de las circunstancias del terrible siniestro, se han portado este dignísimo señor juez de instrucción don Juan Martínez Marín y el no menos digno señor alcalde D. Pedro Negro, quien desde los primeros días del conflicto, acompañado de sus respectivas secciones de empleados y trabajadores, se lanzaron en los parajes más peligrosos, despreciando el grave riesgo que a cada paso exponía sus vidas, extrayendo multitud de víctimas de entre los escombros, algunos con vida, y los demás cadáveres".


Editorial de 'El Defensor de Granada', el viernes, 6-2-1885.
 El abandono de Alhama

Es el colmo de la vergüenza, la apoteosis de la incuria lo que está pasando con Alhama. ¿Quién lo creería sin verlo? Hoy, cuarenta días después de la catástrofe, hallase la ciudad en el mismo estado, poco menos, que la terrible noche del 25. Las calles sin desescombrar, muchos cadáveres aún bajo los escombros; los edificios que amenazaban ruina, cayéndose y aplastando a los transeúntes; el vecindario, sin albergues donde refugiarse. Allí estuvo el ministro de la Gobernación, ¿Qué hizo? ¿Qué determinaciones ha adoptado? Allí el Gobernador de la provincia, y después de dar algunas limosnas, se volvió tan satisfecho. ¿Es este el modo de gobernar el país y de curar sus heridas?
Ved lo que son las cosas. Mientras Alhama sufre en el abandono, mientras aquel pueblo agoniza, el ministro de la gobernación se entretiene en reírse de los diputados en el Congreso, y los diputados en hacer rabiar al ministro de la Gobernación y en estériles ejercicios oratorios de habilidad o de elocuencia. Si con palabras y sofismas y vanidades se construyesen los pueblos, Alhama surgiría como por encanto de entre sus escombros; pero las catástrofes se remedian con recursos, buena voluntad y energía, y los recursos necesítalos el gobierno para sostener esa muchedumbre de empleados que le sirve de base, su buena voluntad la agota en engaños al país con promesas que nunca se cumplen, y la energía en sostener a sablazos a sus abusos y arbitrariedades, en procesos a periodistas, en escarnecer a jueces honrados que no se doblan ni se corrompen y en acuchillar a media docena de chicos indefensos. Saltó a la vista de todos, desde el primer instante, y todo el mundo lo dijo, que lo más urgente en Alhama era un batallón de ingenieros que dirigiese y ejecutase el desencombramiento de la ciudad. ¿Por qué no se ha enviado? ¿Para cuándo se reserva ese distinguido instituto? ¿Para qué lo paga el país? ¿Es mejor que estén en sus cuarteles, mano sobre mano, que trabajando por la humanidad y por la patria y por la vida y la seguridad de sus hijos, en las ruinas de aquel pueblo sin ventura? 

Iglesia del Carmen. Quijada Producciones
    Posdata: el terremoto fue un seísmo registrado el 25 de diciembre de 1884, con epicentro en Arenas del Rey (Granada). El temblor tuvo una magnitud de entre 6,2 y 6,5 grados en la escala de Richter, y duró aproximadamente 10 segundos con un hipocentro entre 40 y 50 kilómetros bajo tierra, causando entre 1.050 y 1.200 muertos, y casi el doble de heridos. La provincia de Granada es la más sísmica de España (las placas tectónicas de África, Europa y Asia se juntan en el Estrecho de Gibraltar), en Albolote ocurrió en 1955, y desde hace tiempo se espera un fuerte terremoto en la provincia. El terremoto de Lorca creo que ocurrió en 2010, varios años después el pueblo seguía esperando la ayuda del Gobierno. A principios del siglo XIX, Benito Pérez Galdós decía de la clase política española que se dedica a pastar de los presupuestos y no se puede esperar nada de ella.
¿Hay que recordar que cada año se producen muchos terremotos, en rincones míseros del mundo, y ocurre exactamente igual o peor que en Alhama, 130 después? Pero las imágenes por televisión de las víctimas ya no conmueven a nadie. Algunas palabras no están escritas correctamente, pero he copiado estas crónicas tal cual de ese gran periódico como fue 'El Defensor de Granada', dirigido por Francisco Seco de Lucena.