viernes, 25 de octubre de 2013

HISTORIA DE LA CARRETERA GR-3303 DE LAS GABIAS


 
 

Subiendo a la rotonda del rio Genil


Hará unos diez años que abrieron la carretera de Granada a Las Gabias, por lo que ya no tenías que ir a Armilla y luego coger la Circunvalación para venir a la capital. En unos cuantos años la carretera se colapsó pero, en los últimos tiempos, la circulación ha bajado bastante debido a la crisis económica que estamos padeciendo, pues muchos han tenido que vender el vehículo. La crisis ha solucionado el problema de circulación que padecían en muchas ciudades. El 17 de febrero de 2006, escribía en el artículo “Rotondas asesinas”, en ‘La Opinión de Granada’: “Pero otra cosa es, que se convierta en una aventura transitar a diario por la carretera de Granada a Churriana y Las Gabias; bien sea por el Camino de Purchil o por la rotonda de Méndez Núñez. Unos kilómetros más abajo se unen ambas carreteras, de manera que el conductor tiene que girar la cabeza casi 180 grados –para ver a los vehículos que le vienen por detrás–, mientras procura quedarse clavado en la señal del stop. El cruce con el Camino de Purchil –un antiguo camino de vacas–, además de los atascos en horas punta, es bastante peligroso para quienes no lo conocen y lo demuestran los numerosos accidentes, con muertes incluidas, que han ocurrido. No es raro encontrarse a algún motorista tirado en mitad del asfalto…”.

 
Esto lo arregló el Ayuntamiento de Granada (ese tramo le pertenece), poniendo una sola dirección en el Camino de Camaura (como le llaman ahora) y lo mismo en el Camino de Purchil, pero en sentido contrario, hacia Granada. Hasta hace poco se daba la paradoja de que estaba colocada, en la rotonda de Méndez Núñez, una señal de dirección indicando Camino de Camaura, pero no había ninguna señal que indicara Las Gabias y Churriana. De manera que los forasteros, o quienes no conocían la carretera, no sabían por donde se iba a estos pueblos, lo que da idea de los técnicos de señalización que tenemos. Pero el cruce con el Camino de Purchil no era nada, comparado con la rotonda sobre el río Genil, un kilómetro más adelante.


La rotonda del rio Genil es un punto negro

 
En el citado artículo, me quejaba de esto: “Aquí el panorama es dantesco, pues no verán una señal de tráfico en condiciones: unas dobladas, otras señalando al cielo o bien arrancadas de cuajo. Ese mismo día había dos paragolpes de turismos en el centro de la rotonda, cual si fueran trofeos de caza, y cuatro tremendos boquetes indicaban los respectivos puntos cardinales. Desparramados por la calzada, se veían cristales rotos y restos de plásticos de todos los colores, pero hechos ya añicos. Los operarios tienen que reponer de continuo las señales, y yo mismo he echado fotos en la ladera del puente, donde estaban apilados abundantes bordillos rotos, paragolpes y hasta un radiador... Ahora está mejor señalizada la rotonda, con luces intermitentes alrededor y con bandas sonoras, pero hasta la depuradora de Emasagra, que se encuentra unos cien metros más abajo, tiene perforadas las tapias de hormigón debido a los impactos de los vehículos. Varios conductores se han precipitado en el rio Genil, como aquel joven, tapado con una sábana y en mitad del lecho del río, esperando a que se dignara el señor forense. A su lado aparecía el vehículo, con las ruedas hacia arriba, mientras que la gente se agolpaba en la baranda del puente para ver el macabro espectáculo (…). Téngase en cuenta que el puente está en alto y, desde lejos, no se divisa la rotonda. De noche, y para quien no conoce el terreno, aquello es una trampa mortal”. La rotonda está hoy mejor señalizada e iluminada, con señales de peligro que te avisan, por lo que hay menos accidentes.

 
En el mismo artículo, avisaba de otro peligro: “En cuanto a los miles de jóvenes granadinos que se desparraman por las discotecas de la zona, esto es, Churriana, Las Gabias o Armilla, es punto y aparte. De viernes a domingo los accidentes se multiplican, pues algunos emprenden el regreso a Granada, bebidos o ‘emporrados’, por lo que habría que incrementar los escasos controles de alcoholemia de la Guardia Civil. No hay más que recordar el dramático accidente de los tres jóvenes churrianeros, que murieron en el acto a causa de la excesiva velocidad. Ver las huellas de los neumáticos estampados en el asfalto, causaba escalofríos”. El accidente se produjo a la salida de Las Gabias y el coche se empotró contra la tapia de un chalé, debido al exceso de velocidad. Fue un duelo en Churriana y entonces comenzaron a poner controles los fines de semana. En el 2005, unos 6.000 jóvenes venían los sábados a una discoteca de Las Gabias (entonces sin licencia) y, sobre las ocho de la mañana, regresaban a Granada en sus vehículos, en medio de una escandalera. Los frecuentes controles de alcoholemia y las multas hicieron que esos miles de jóvenes se desplazaran a otros pueblos y el problema se resolvió. Hace un par de semanas, a las 9 de la mañana del domingo, había unos veinte jóvenes esperando en la parada de autobús para regresar a Granada.

 
Fue el 25 de junio de 2005, cuando presencié esta escena, a las 8:05 horas, que describía en el artículo ‘Muerte en la carretera’: “Llegando a la altura de las gasolineras que hay a mitad de camino, los vehículos estaban parados. Es más, la Guardia Civil había cortado la carretera y desviaban el tráfico a través de la estación de servicio de la izquierda. Al poco me fijé que había una ambulancia y, unos metros más allá, una moto tirada en mitad del asfalto. Por curiosidad, paré el coche y me bajé. Una persona, cubierta por una sábana, yacía en el suelo con los brazos abiertos en cruz, como implorando misericordia, mientras que los facultativos recogían sus aparatos, después de un esfuerzo inútil (...). Aquella imagen impresionaba a cualquiera. Cuando paso con el coche, a la altura del cadáver, observo durante unos instantes la cara del joven, que asoma entre la sábana. Es rubio, de no más de diecinueve años, y la sangre le chorrea por el rostro. Prosigo mi viaje hacia el trabajo, mientras pienso que la familia del fallecido todavía no debe de saber nada, pues si hubiera habido algún familiar en la gasolinera aquello sería un duelo. No quiero pensar en la tragedia, cuando la Guardia Civil vaya al domicilio de los padres a explicarles lo ocurrido”.

  
             La nueva rotonda, donde había otro punto negro
 
A las 9:30 de la noche de este primer día del verano, “me entero que es el hijo de unos conocidos y que el joven, de 19 años, tenía una hija de tan sólo unos meses”. Unos años después hablé con el padre y me dijo que, desde la muerte del hijo, no había vuelto a pasar por la carretera y tampoco quiso que le enseñara el artículo. Siempre hay un ramo de flores, atado en el poste de la señal de peligro, al lado de donde ocurrió la muerte.  Hay tres ramos de flores más a lo largo de la carretera. Lo que pasó fue que un camión estaba girando a la izquierda, hacia la gasolinera –una maniobra prohibida en ese tramo–, y el joven, que venía detrás, chocó contra el remolque del camión. Este era el tramo más peligroso de la carretera (no hace un mes que han construido una rotonda), pues muchos vehículos que venían a los pueblos giraban a la izquierda, para dirigirse a Churriana, a pesar de que había una raya continua que lo prohibía. En este cruce he visto a más de un motorista tirado en el suelo, sin poder moverse, después de ser atropellado por un turismo.

 
Conducir por esta carretera era una aventura llena de riesgos, además, tenía dos rayas en medio que estaban casi borradas en el asfalto: la amarilla permitía adelantar en algunos tramos; y la blanca era continua y lo prohibía. Pero pasada la gasolinera, en dirección a Granada, había una señal de fin de prohibición de adelantar. Las mismas señales de tráfico se contradecían, lo que da idea de la desidia de quienes estaban encargados en la Diputación de velar por la seguridad en la carretera, por lo que ha estado todos estos años completamente abandonada a su suerte. La vía tiene también dos radares, que la hacen rentable y, cuando se estropean o tapan el visor con algún objeto, los reparan pronto. Para multar y recaudar sí están atentas las autoridades. Según datos del Comisariado Europeo del Automóvil (CEA) referidos a 2012, la carretera GR-3303 de Las Gabias tiene 4 puntos negros y 18 accidentes.

 
Hay que decir que, hace poco más de un mes, la Diputación ha asfaltado toda la carretera y ha construido una rotonda entre las gasolineras, en el tramo más peligroso, y está construyendo otra varios kilómetros más abajo. Pero han puesto dos rayas continuas a lo largo de la carretera, a pesar de que hay tramos rectos donde se podría adelantar (como siempre se ha hecho), de manera que si das con un conductor lento tienes que echar merienda, aunque también hay gente que se desespera y adelanta. Hasta hace poco, ha tenido bastantes carteles de anuncios en las márgenes (uno estaba situado en una curva, a la salida de la rotonda por lo que impedía la visibilidad de la carretera), cuando la publicidad está prohibida desde hace varios años en las carreteras españolas. Pues todavía quedan varios carteles publicitarios.

 
Cartel publicitario, en la entrada de Las Gabias
 
 
Copio esta noticia de la página web de la Diputación, del pasado día 13: “La vicepresidenta primera de la Diputación, Luisa García Chamorro, ha explicado que esta ‘circunvalación que va a desembocar en Las Gabias’ se había convertido en un ‘punto negro’, en que la Diputación llevaba ‘más de quince años sin actuar en esta carretera’, habiendo sido el actual equipo de Gobierno el que atendió las demandas de los vecinos que desde hace siete años estaban ‘reivindicando la rotonda’ con un proyecto que, sin embargo, estaba ‘bloqueado’ a pesar de que hacía siete años que se aprobó. Para Antonio Narváez, teniente de alcalde de Churriana de la Vega, a la importancia de la rotonda, ha sumado los elementos de ‘mejora de la carretera con refuerzo del firme’ que adolecía de un ‘apantallamiento que podía provocar accidentes graves’. Y ha recordado que ‘en este punto han ocurrido algunos accidentes que hubiéramos querido que no hubieran ocurrido”. Se refieren a la rotonda que hay entre las gasolineras y creo que sobran los comentarios.

 
Fue precisamente el juez de paz de Iznalloz, José Luis Hernández-Carrillo, el que denunció en 1992 la mala señalización de un tramo de la N-323 (Granada-Jaén), en el que en los últimos años habían muerto más de 200 personas en accidentes de tráfico. En un tramo podían adelantar los vehículos en ambas direcciones y, cuando los conductores se daban cuenta, era demasiado tarde y el choque era mortal. Pasados los años, se celebró un juicio en Granada pero las víctimas no fueron indemnizadas, cosa demasiado frecuente en España. A la carretera de Granada-Las Gabias le ha faltado la denuncia de ese juez de paz para saber lo que realmente ha pasado. El resultado fue que construyeron una carretera tercermundista y muy peligrosa, de manera que ya tiene su historia negra por los numerosos accidentes y fallecidos, que nunca sabremos porque siempre ocultaron deliberadamente las cifras. Pero ante la irresponsabilidad de la Diputación (por la falta de señalización, de arcenes y de rotondas, con desvíos muy peligrosos a Churriana, en definitiva, falta de inversión y de previsión), habría que preguntarse: ¿cuántos ciudadanos tienen que morir y cuántos accidentes tienen que ocurrir, para que arreglen en condiciones una carretera? Lo que han hecho ahora, ¿no se podía haber hecho unos años antes y se habrían evitado muchas muertes de vecinos de estas localidades? No se puede abrir una carretera, para descongestionar el tráfico, y dejarla abandonada a su suerte. Pero hay que recordar un dato escalofriante, que no he leído en ningún sitio: la inmensa mayoría de los accidentes fueron de jóvenes, durante los fines de semana. A los padres solo les quedó llorar su pérdida.

 
Y un último apunte. Desde hace varios años la Policía Municipal cortó la calle del Profesor Luis Molina, de 8 a 15 horas, salvo los días festivos. El motivo que adujeron fue que era para evitar accidentes de tráfico porque aquí se encuentran dos institutos de enseñanza secundaria. Resulta que los institutos cierran tres meses durante el verano, en las vacaciones de Semana Santa y Navidad, y tampoco hay clases los sábados, pero la calle sigue cortada durante estos períodos. El caso es que en la calle aparcan los vehículos de la policía, mientras que los turismos que vienen de la parte sur (Churriana, Las Gabias, Cúllar Vega, Purchil) tienen que desviarse y entrar por la calle Arabial, y sufrir toda clase de retenciones. Creo que la Policía Municipal está para solucionar y descongestionar los problemas del tráfico que padece Granada, y no para adueñarse de una calle en perjuicio de los conductores.

 
Posdata: este artículo está dedicado a los familiares de los que perdieron la vida en esta carretera, la mayoría de ellos fueron jóvenes. A la Diputación le pediría que pusiera una placa, en memoria de los fallecidos en accidentes de tráfico. Creo que se merecen un recuerdo.


viernes, 11 de octubre de 2013

EL 'PLAN B' DE LA CSIF





Concentración ante el Parlamento andaluz. Sevilla 28-02-11





No le deis más vueltas, CSIF-A se ha vendido a la Junta por un plato de lentejas. Recordad lo que ocurrió en Torretriana, creo que en marzo de 2011. Estaban reunidos los representantes de CCOO y UGT con la consejera Martínez Aguayo y, cuando llegaron los sindicalistas de CSIF, los funcionarios dieron la voz de alarma. Al final, todos tuvieron que salir corridos y avergonzados. Uno del CSIF reconoció días después que, nada más llegar y sin que pudieran decir nada, les pidieron que firmaran el acuerdo. Pero CSIF hace tiempo que firmó el acuerdo con la Junta: por eso no pone recursos (como no sea alguna encomienda, para despistar al personal), y la Junta la ha sentado en la Mesa General con los amiguetes que la sostienen en Andalucía, CCOO y UGT. De ahí que la Junta no convoque la Mesa Sectorial, la que corresponde a la Administración General y donde está el SAF, que es el sindicato que ganó por mayoría las elecciones sindicales andaluzas, mientras que CCOO y UGT fueron barridos por su traición a los funcionarios y apenas sacaron algunos delegados en toda Andalucía.

Al SAF no le dan subvenciones y tiene que pagar sus locales sindicales y creo que tampoco le reconocen los liberados sindicales que le corresponden, mientras que a CSIF le pagan los locales sindicales y la sientan a la mesa de la negociación, la llaman a los despachos, se lleva muy bien con los sindicatos de la patronal... Con el apoyo de CSIF, la Junta ha desactivado las movilizaciones de funcionarios, que tanto daño le hicieron al Gobierno de la Junta, dejando al SAF como único sindicato contrario a los desmanes de la Junta y que ahora se ve incapaz de movilizar al personal. Al menos es el único que denuncia en los tribunales. ¿Cuántos recursos ha puesto CSIF contra la Ley de Reordenación?  

Que no os engañen, la dirección actual de CSIF sigue la línea del impresentable expresidente Rafael Hurtado, como manifestó en la entrevista que le hizo El Mundo, el 7 de marzo del pasado año, dimitiendo poco después “No podemos dejar en la indigencia a los 35.000 empleados de las nuevas agencias. A los trabajadores de esas agencias hay que respetarles su puesto y su situación. Habrá que buscar un plan b, para ver qué pasa con la derogación”, decía el pobre Rafael. Y ahora van a crear secciones sindicales en las empresas públicas, a ver si sacan más delegados en las próximas elecciones. Aunque las empresas públicas de la Administración Paralela sean ilegales, eso al CSIF le trae sin cuidado.

No lo olvidéis, está haciendo lo que ha hecho toda la vida: vendiendo al funcionario con cuatro mentiras y montando el teatrillo (para engañar a los tontos), a cambio de una serie de privilegios y prebendas que les concede su amo. La misma Junta ha reconocido que consiguieron la “paz social” con los sindicatos de la patronal. Yo te subvenciono y tú no movilizas a los trabajadores, 340 millones de euros le concedió la Junta el pasado año a UGT y CCOO. También ha conseguido la “paz social con los funcionarios”, llevando a CSIF a la Mesa General donde negocian entre amigos mientras excluyen a los sindicatos representativos de los funcionarios. A esto y más, se presta este sindicato que se dice de los funcionarios. Un dirigente sindical de CSIF decía hace unos días que iban a seguir negociando con la presidenta Susana, como con Aguayo. Se ve que le traicionó el subconsciente, pues todos sabemos que CSIF ya negoció el acuerdo con Aguayo: a cambio de una serie de privilegios, desactivaron cualquier protesta y manifestación de los funcionarios.


Manifestación de funcionarios en Sevilla, 13 noviembre 2010

Habría que preguntar al sindicato pancartero: ¿qué vais a negociar ahora con la Junta, lo vais a hacer en nombre de vuestros afiliados, de los funcionarios y laborales? ¿Por qué no explicáis el acuerdo que firmasteis con Aguayo a cambio de no convocar movilizaciones y concentraciones? La última concentración que hicieron creo que fue una suelta de globos, digo yo que sería para lograr la paz social. Aquello fue un acto solemne, como cuando iban a hacerse la foto ellos solos delante del Parlamento andaluz, en representación de toda la Administración General. No se puede decir una cosa a los afiliados y a los funcionarios y hacer lo contrario. Decís que defendéis los intereses de los funcionarios, pero ahora vais a abrir secciones sindicales en las empresas públicas, cuando ya las teníais abiertas cuando la empresa se llamaba EGMASA. Todos sabemos que no queréis dejar en la indigencia a los 35.000 ‘colocados’ de la Junta y que tenéis un plan B para respetarles su puesto y su situación. No hace falta que nos deis más explicaciones.

Por esto y por muchas evidencias, CSIF es el tercer sindicato de la Junta, tres patas para un banco. Digámoslo claro, es un sindicato de pancarta y olla. Un último detalle. La Junta de Andalucía, el PSOE y la UGT son lo mismo, pertenecen a la misma familia. Y a CSIF la han sentado a su mesa porque está haciendo lo que siempre ha hecho: pactar con la patronal a espaldas de los empleados públicos de Andalucía, a cambio de privilegios y mamandurrias.

No se entiende que algunos dirigentes y muchos afiliados de la CSIF no tengan nada que decir de la deriva del sindicato, porque unos aprendices descarriados no lo harían peor. Nosotros, los funcionarios y laborales, también somos responsables de que la lucha sindical esté en vía muerta. La Junta consiguió dividirnos y desactivó las movilizaciones. Nadie vendrá a solucionarnos nuestro problema, ni a regalarnos nada. Nos descontarán la próxima paga extra por una sencilla razón: porque les sale gratis y encima no protestamos.


     Posdata: Hace tiempo que, el que dice llamarse sindicato de funcionarios, CSIF-A, forma parte de la familia socialista y se conforma con las sobras que le echan los sindicatos de la patronal y, de vez en cuando, acude a sus manifestaciones para aplaudirles.
   Os presento al amigo Rafael -el del PLAN B- en la entrevista que concedió a EL MUNDO, en marzo del pasado año. Los dirigentes que hay ahora no son mejores, son amigos de Rafael.


Foro de Oposiciones de la Junta de Andalucía

Dimisiones en la CSIF-A por la postura de la dirección 26/11/13
http://www.porandalucialibre.es/informativa/articulos-recomendados/revistas/item/2922-graves-dimisiones-en-la-csif-por-la-ambigua-actuaci%C3%B3n-de-la-direcci%C3%B3n-sobre-la-administraci%C3%B3n-paralela

Ya era hora



jueves, 10 de octubre de 2013

FALTAN RECURSOS PARA LOS ENFERMOS MENTALES



Hospital psiquiátrico, antes de la Reforma






 “El pasado 12 de enero, se celebró una mesa redonda en la Delegación del Gobierno sobre los ‘Internamientos involuntarios’ a los enfermos mentales, con estos ponentes: una trabajadora social, el jefe de Policía de Granada, el juez y la forense del Juzgado de 1ª Instancia, número 16 (de Familia), el jefe de Dispositivos y Cuidados Críticos de Urgencias (DCCU: ambulancias que atienden las urgencias) y el jefe de Servicio de Psiquiatría, del Hospital Virgen de las Nieves. Asistieron unos 50 familiares y enfermos, pero no ha salido nada en la prensa, yo tomé unos apuntes y no dispongo de más datos de los ponentes, pues no había programa del acto. La trabajadora social afirmó, entre otras cosas, que faltan información y recursos para los enfermos mentales, así como una mayor sensibilidad por parte de la sociedad. El jefe de Policía explicó la labor que realiza este cuerpo, cuando los jueces y los sanitarios requieren su ayuda para internar a los enfermos mentales, donde a veces es necesario utilizar la fuerza, reducir al enfermo y hasta llevárselo esposado.

Por su parte, el juez de Familia habló sobre los traslados de los enfermos en crisis, donde la mayoría de las veces es necesaria la autorización del juzgado, así como cuando se produce un ingreso involuntario en un hospital psiquiátrico. Cuando el enfermo mental deja de tomar la medicación –que lo mantiene relajado– o tiene una crisis, puede mostrarse agresivo, pues en su mente hay una visión distorsionada de la realidad. La forense se mostró partidaria de que el enfermo debe de saber lo relativo a su enfermedad y justificó los ingresos involuntarios en personas amnésicas, en los casos de una depresión grave y de psicosis tóxicas, como viene ocurriendo durante los fines de semana entre los jóvenes que abusan del alcohol.

El jefe de servicio, de Psiquiatría, indicó que el 80% de los ingresos involuntarios se dan por Urgencias, y el 20% restante se hace de forma voluntaria. Dijo que, no hace muchos años, había tres auxiliares que se desplazaban en una ambulancia, reducían al enfermo, lo maniataban si era preciso y lo llevaban al hospital. Cobraban por acto realizado y, si no traían al enfermo, no les pagaban. Hoy, en cambio, hay un sanitario, un médico y un psiquiatra. Durante el franquismo, también se daba el caso de que un alcalde podía firmar una “orden de internamiento” de un vecino –por causas justificadas, o porque quisiera quitárselo de encima– y lo ingresaban una temporada en el psiquiátrico. Y en la visita de un alto cargo a Granada, el gobernador civil dio la orden de ingresar a once mendigos para quitarlos de la circulación. Añadió que el sistema sanitario está organizado para todos, menos para el enfermo mental      –que depende del Servicio Andaluz de Salud Mental–, los citan cada dos meses, no hay visitas a domicilio de los psiquiatras y la familia tiene que sortear toda clase de obstáculos.

Un asistente al acto expuso que su hermano de 44 años estaba siendo maltratado física y psíquicamente, en una residencia privada, subvencionada por la Junta. Esto lo reconoció el enfermo, delante del familiar y del psiquiatra del Equipo de Salud Mental, que pudo comprobar que tenía una herida en la nariz a causa de un golpe que le propinaron. El psiquiatra prometió hacer un informe para que el enfermo fuera trasladado a un centro público, pero al día siguiente dijo que no había plazas y que siguiera en la residencia donde está padeciendo toda clase de vejaciones. El familiar puso una reclamación y, días después, cuando habló con un alto cargo del hospital, tuvo que oír esto: ‘Si yo fuera el psiquiatra, te denunciaba en el Juzgado’.

Esto es un submundo donde está todo por hacer, mientras que los enfermos mentales están en el mayor desamparo: no hay recursos, no hay medios. La Reforma Psiquiátrica consistió en cerrar todos los psiquiátricos en Andalucía, mientras echaron a los enfermos a la calle para que los cuidaran sus familiares. Según Instituciones Penitenciarias, uno de cada cuatro reclusos españoles padece alguna enfermedad mental, pero sólo hay dos psiquiátricos penitenciarios: en Sevilla y Alicante. Creo que hay medio centenar de plazas, para 8.000 familias granadinas que tienen a su cargo enfermos mentales. Ayer precisamente me decía la Defensora del Paciente, Carmen Flores: “No descansaré hasta que a los enfermos mentales los atiendan como a los demás”.  Pero, cuando una mujer llama por teléfono a la Policía, o tiene un moratón, toda la maquinaria se pone en marcha. Sin embargo, cuando a un enfermo mental lo maltratan física y psíquicamente, la maquinaria se pone en marcha, pero contra el denunciante, como yo mismo he podido comprobar”.


Este artículo salió publicado en La Opinión de Granada, el 17 de enero de 2009, y cuatro años después se puede decir que seguimos prácticamente en la misma situación. En otra ocasión, oí a un especialista en enfermos mentales que decía: “Ellos no pueden pedir más médicos, porque están en la calle al otro día”, se refería a los psiquiatras y médicos. Pero si los facultativos no denuncian las carencias del sistema sanitario –ellos lo conocen mejor que nadie–, ¿quién lo va a hacer? En cuanto a las visitas al psiquiatra, lo normal es que vean a los enfermos mentales cada seis meses. Ya me dirán el seguimiento que pueden hacer del enfermo, en una consulta que dura cinco o diez minutos. O que no llega a quince minutos al año.


El asistente al acto, que denunció que su hermano de 44 años estaba siendo maltratado física y psíquicamente, en una residencia privada, era yo. Desde 2009 soy tutor de mi hermano, un enfermo mental con cierto atraso. Estaba internado en una residencia geriátrica concertada, en un pueblo de la provincia, y aquí lo único que recibía eran malos tratos: lo tenían durante el día encerrado entre las cancelas de la rampa de una cochera, con cuatro radiadores de aire acondicionado sobre su cabeza, por lo que en el verano soportaba temperaturas superiores a los 44 grados y, cuando no, le propinaban golpes y patadas. El director de la residencia me decía que molestaba a los residentes o que lo metía en la rampa el tiempo de fumarse un cigarrillo. Denuncié estas vejaciones, maltratos y abandono en la Fiscalía Provincial, pero lo archivaron sin más trámites, con un informe de la Guardia Civil que dice así: “…no está sufriendo maltrato alguno por parte del personal laboral que se encuentra en el Centro prestando sus servicios, sino que por lo contrario se observó le unen lazos de afectividad por los 15 años que lleva en el Centro”. También puse varias denuncias en la Inspección de los Servicios Sociales, pero el resultado fue que el director tomó más represalias mientras archivaban las denuncias por falta de pruebas, sin más contemplaciones. Hasta que, en el verano de 2010, salió una crónica en Ideal con dos fotos del enfermo: sentado en una silla al final de la rampa y con varias heridas en los tobillos.



El enfermo en la rampa de la cochera, entre las cancelas

  

La reacción del director fue echar al tutelado de la residencia geriátrica (tenía a otros dos enfermos mentales y dos denuncias de otros residentes) y ya no tuvieron más remedio que buscarle una plaza, en una residencia para enfermos mentales, en un pueblo de la periferia de Granada. No hace mucho, algunas monitoras de la residencia me han dicho que mi hermano es el que mejor se porta. Hoy va solo a coger el autobús a Granada y anda por las calles, para venir a un centro de enfermos de su clase. Pero había estado prácticamente encerrado en la residencia geriátrica desde 1995 y la única conversación (de forma obsesiva) que tenía era que le racionaban el tabaco porque padece EPOP (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). Lo cogió en la residencia al estar tirado en el patio, si sigue allí no sé qué hubiera pasado, porque no lo llevaban al médico. Cuando lo llevé al médico por mi cuenta, en los análisis descubrieron que padecía EPOP. Así que imagínense cómo anda la atención a los enfermos mentales en España.


Por aquellos días, hasta una asociación de enfermos mentales me puso un acto de conciliación, pidiéndome 1.000 euros de indemnización, por responsabilidad civil, porque varias personas denunciamos irregularidades en los medios de comunicación, como que el dinero de las subvenciones iba destinado a otros fines. No acudí al acto de conciliación ni les pagué nada. Contrataron a un abogado para denunciar a los disidentes. En cuanto a la Ley de Dependencia, hay que decir que los recursos están prácticamente paralizados. No hace mucho me decían que, en Cádiz, dieron la orden de que se gastaran todo dinero que había para la Dependencia, antes de las elecciones al Parlamento andaluz, que se celebraron en marzo del pasado año. A partir de entonces, todo está paralizado, en Cádiz y en Andalucía, mientras que la Administración andaluza y la central se culpan mutuamente de que no aportan su parte proporcional de financiación.


El Defensor del Ciudadano de Granada, Manuel Martín, dijo ayer en Ideal que en toda España hay un millón de enfermos mentales, de carácter grave, lo que representa un 3% de la población. De los 20.000 enfermos mentales que hay en Andalucía,  9.000 viven en la provincia de Granada. También ha denunciado el "desamparo en el que se encuentran las personas con algún tipo de enfermedad mental grave en Granada y, por ende, sus familias, debido a la falta de recursos para atenderlos y al desgaste que supone cuidarlos en casa”. El Defensor ha solicitado "un cambio radical en la atención al enfermo mental" y, además, que se lleve a cabo por parte de la Junta de Andalucía "un plan de choque para paliar las carencias en salud mental en Granada, derivada por la falta de recursos, tanto sanitarios como sociales". Martín ha denunciado también que las listas de espera para ingresar en un centro es de "tres a cuatro años", y por eso, además de más recursos específicos para los enfermos mentales, ha solicitado que "se desbloqueen las listas de espera". Hoy se celebra el Día Mundial de la Salud Mental y es de agradecer el interés que el Defensor del Ciudadano muestra por los más débiles, que esto no se quede en las palabras. Con dinero se construyen residencias, se crean plazas y se contrata al personal especializado.


Por mi parte, he querido dedicar este artículo a los enfermos mentales, pero, como siempre, en España vamos con un cuarto de siglo de retraso respecto a Europa, más o menos. Y como digo, queda todavía mucho por hacer.

Posdata: Las directoras de las Unidades de Gestión Clínica de Salud Mental, de los hospitales Virgen de las Nieves y San Cecilio, han cuestionado las afirmaciones del Defensor del Ciudadano de Granada, en Ideal de Granada, del día diez: "¿Cómo van a concentrarse en esta provincia la mitad de los enfermos mentales de Andalucía? No es lógico". Pero ellas no aportan ningún dato para rebatir. El Defensor afirma que hay 9.000 enfermos mentales en Granada y, en mi artículo del 2009, yo escribo que hay 8.000. Más o menos coincidimos. Me pregunto por qué no denuncian las gravísimas carencias en Salud Mental. Cuando puse mi reclamación, el anterior gerente del Virgen de las Nieves me contestó que si fuera el psiquiatra me llevaba al juzgado. Así es cómo llevan el tema de los enfermos. En la noticia de abajo de Ideal, se echan flores.

http://www.ideal.es/diamundial/noticias/centros-sanitarios-atienden-granadinos-201310101548.html
  
El presidente de Agrafem denuncia que han desaparecido varios enfermos mentales de pisos tutelados, pero nadie los reclama. ¿Por qué no lo denuncia en el juzgado y defiende a los enfermos? Nunca lo hizo
http://www.ideal.es/granada/20131024/local/granada/joven-juan-pedro-garcia-201310241104.html

 Faisem lo echó a la calle y lo recogieron en la Unidad de Agudos. De Juzgado
 http://www.elmundo.es/andalucia/2013/10/25/526a4e970ab74018308b456a.html





miércoles, 2 de octubre de 2013

EN RECUERDO DE ENRIQUE SEIJAS

El periodista Enrique Seijas












 
 “No me creeréis si os digo que, mis últimos artículos en el periódico Ideal los escribí en un rato; y sin embargo, estas cuatro líneas que os voy a leer, me han declarado vilmente la guerra. Recuerdo que nos conocimos una fría mañana de marzo del 2002. Yo tenía mis dudas sobre el ‘Concurso de Artículos Periodísticos’ que, anualmente, convoca el Colegio de Gestores Administrativos de Granada, Jaén y Almería, donde trabaja Enrique Seijas. Pero fue éste, con su habitual sencillez, quien me animó a participar: “Mira, en el primer concurso, el premio se lo dieron a dos desconocidos de Jaén y Almería. Así que ¡anímate, hombre!”, me dijo. Participé, y mi consuelo fue que Enrique me regaló el libro de artículos periodísticos, que editan para la ocasión, mientras me decía: “Te has quedado en puertas con tu artículo del mendigo”. Para el tercer concurso, yo esperaba que ‘Las viejas escuelas’ fuera incluido en el libro; y tenía claro que no podía competir con aquellas firmas consagradas del periodismo. Pero, resulta que una tarde sonó el teléfono: “¡Leandro, que tu artículo ha obtenido el primer premio...! ¿Cómo dices?”, exclamé, sorprendido. Y entonces, todo aquello me pareció un sueño, un dulce sueño, en medio de tanta penuria. A todo esto, tengo que confesar que ni siquiera sabía que el premio estaba dotado económicamente y, con los tres mil euros que me dieron, menos el IVA correspondiente, edité mi primer libro.

El mismo día que me entregaron el premio en Jaén, dediqué un artículo en Ideal al Colegio de Gestores, dándoles las gracias, y este año he formado parte del jurado. En toda esta historia que les estoy contando, algo ha tenido que ver Enrique Seijas, y de esta manera, en el trato casi diario, se fue forjando nuestra amistad. En mi reciente libro ‘Gabia, la memoria perdida’, donde me hizo la entrevista para el periódico, dedico un artículo a ‘Los manuscritos de la Hermandad de la Virgen de las Nieves’, donde el hermano mayor, José Manuel García, nos cuenta los milagros de la Virgen, cómo tuvieron que hacer de avalistas y otros menesteres para poder restaurar el trono, y un poco de la historia de la Hermandad.

Al comienzo del libro, viene una memorable ‘Salve, a la Virgen de las Nieves’ de Gabia. Se la pedí muchas veces a Enrique y la estuve esperando como agua de mayo –precisamente yo, que soy poco dado a la religión–. Pero, al final, aquella espera mereció la pena.

Y el escritor Francisco Gil Craviotto nos recuerda en el prólogo: “De esta manera, prácticamente, es todo el pueblo de Gabia, con todos sus vecinos, el que se convierte en indiscutible protagonista de sus páginas”. Y sin embargo, uno pierde dinero escribiendo un libro sobre las gentes y costumbres de Gabia, para que lo lean en las escuelas y el día de mañana nos recuerden nuestros hijos y nietos. Pero tengo que deciros que el nombre de Gabia ha sonado con orgullo en los periódicos de la provincia, mientras que algunos gabienses salían retratados en sus páginas. Y por otro lado, hay quien se gasta alegremente el dinero, de los impuestos que pagamos todos los gabienses, en autobuses que van vacíos, en banquetes multitudinarios y en promocionar su foto en los medios de comunicación, a la espera de un carguillo en la capital. Por eso os digo que, la cultura en este pueblo, anda corrida y asendereada.

En fin, no quiero extenderme más, porque Enrique Seijas no necesita mayor presentación. Sólo indicar que nació en Huelva y reside en Granada desde 1976, escribe una columna semanal en el periódico Ideal de Granada y otra, en el Ideal de Jaén, ha presentado estos años la Semana Santa granadina y otros acontecimientos culturales en Teleideal; y lleva a sus espaldas más de 70 pregones por toda la geografía andaluza. Enrique, que ha hecho de la prudencia un estilo de vida, es algo así como ‘el pájaro cantor’, del inolvidable tango de Carlos Gardel. Y entre otras obras, ha publicado el libro de relatos ‘Impulsos’, la novela ‘Costa de la esperanza’, que fue premio ‘Ciudad de Purchena’, y una selección de pregones, titulada ‘Andalucía de Pasión’.

Recuerdo que, cuando le pregunté por teléfono, si quería pronunciar el pregón de la Hermandad de la Virgen de las Nieves de Gabia, noté que se quedó cortado, pues no se lo esperaba. Precisamente, el día anterior, me había confesado que se iba a dejar de pregones y de otras cosas; pero ahora era evidente que no podía disimular su alegría: “¡Sí, diles que sí!”, me dijo Enrique, desde las resecas y queridas tierras del Santo Reino de Jaén. Finalmente, quiero daros las gracias a vosotros, los hermanos, por la excelente y callada labor que estáis haciendo en favor de este pueblo, y mi agradecimiento también a todos los gabirros de buena voluntad. Y ya os dejo en manos de este veterano pregonero. Muchas gracias”.

Posdata: El 5 de agosto de 2004, en la iglesia de la Encarnación de Las Gabias, presenté al periodista Enrique Seijas, que dio el pregón de la ‘Hermandad de la Virgen de las Nieves’ de Gabia. Este escrito lo he encontrado estos días de casualidad en un disquete, lo he dejado tal y como estaba y he querido tener un recuerdo para Enrique, que falleció de un infarto, en julio de 2012.