miércoles, 29 de octubre de 2014

jueves, 16 de octubre de 2014

Y LOS ENFERMOS ABANDONADOS











El día 8 de octubre salió en Ideal una crónica (en Ideal Digital venía un vídeo), donde el delegado de Salud de Granada, Higinio Almagro, se manifestó por las calles, utilizando al colectivo de dependientes, con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebró dos días después. En el vídeo también se veía al concejal de Familia, Bienestar e Igualdad, del Ayuntamiento de Granada, Fernando Egea. “Por la dignidad de los enfermos y dependientes”, rezaba la pancarta. A muchos de los enfermos mentales los sacaron de las residencias sin saber adónde iban. AGRAFEM (Asociación Granadina de Familiares de Enfermos Mentales) no quiso participar en esta farsa, lo que es de agradecer.
Hace unos años, los familiares de los enfermos mentales nos manifestábamos en la calle, en Puerta Real y en la Delegación de Salud, para protestar por los escasos recursos y plazas de residencia para los enfermos, que son los grandes olvidados del Servicio Andaluz de Salud. Pero ahora ocurre lo nunca visto: el delegado de Salud organizando una manifestación en la calle, cuando más recortes ha hecho la Junta de Andalucía en la Dependencia. El pasado año fallecieron 2.000 personas esperando a que les concedieran la dependencia y, en Granada, no habrán creado ni una plaza de residencia y puede que ni en toda Andalucía.


La ceremonia de la confusión

El pasado día 10 se celebró el Día Mundial de la Salud Mental, claro equívoco, porque los que la poseen, no necesitan ningún día especial que los evoque. El día en cuestión, auspiciado por la OMS, va dirigido a los enfermos mentales para recabar atención sobre sus desventuras.
En el escenario de la Enfermedad Mental, concurren varios actores:
Primero: los profesionales, que con diversas formaciones, tenemos como misión su tratamiento y rehabilitación. En términos generales, atendemos a los pacientes más graves desde el sector público, y a los más ajustados a la realidad y con mejor nivel de adaptación social, desde el privado. Cada nivel profesional, interviene con mayor o menos acierto. La Psiquiatría, ha sido objeto de nuestra atención en un reciente artículo de prensa, considerando la profunda crisis de identidad y liderazgo que atravesamos, nosotros, los psiquiatras. Cada uno que haga sus propias reflexiones.
En segundo lugar: los familiares, en ocasiones participes involuntarios de la génesis de algunos trastornos; pero casi siempre, victimas por sus complicadas tutelas y las graves situaciones de desamparo, que atraviesan frente a la Administración responsabilizada de la Salud y los Servicios Sociales. Ésta, se ocupa más de dar respuestas a las patologías que tienen superiores capacidades de reivindicar derechos de atención.
En tercer lugar: FAISEM. Bajo cuyas siglas, está el organismo, que canaliza todos los fondos sociales destinados a los enfermos mentales en Andalucía. Desde su configuración de “Fundación Pública”, ha sido numerosas veces objeto de atención: por el oscurantismo de su gestión; la discrecionalidad de sus iniciativas, y su escaso control público. Para ser contratado por ellos, no hace falta titulación ni oposición alguna. En Granada, en el día de la fecha, son prácticamente inaccesibles sus recursos asistenciales.
En último lugar: los pacientes más graves. Ellos son ajenos a su propia patología, a sus derechos y a su destino. Por sus propias limitaciones, sufren todas nuestras inadecuaciones: porque siempre están a merced de otros.
El pasado día 8, como preludio del Día de la Salud Mental, bajo una misma pancarta, el Delegado de Salud y Servicios Sociales y FAISEM, se manifestaban “contra sí mismos” por la situación de estos pacientes. Los acompañaban: la Asociación de Familiares de Enfermos Mentales y algunos pacientes de centros residenciales llevados en autobús, sin saber a donde iban, ni de qué procesión formaban parte. Toda una lamentable farsa en la Ciudad y Comunidad que nos merecemos.

Antonio Higueras Aranda


Posdata: Este artículo fue leído en ONDA CERO, de Granada, el 16 de octubre, en el programa de Juan Andrés Rejón








El artículo ‘Psiquiatría Crítica’ es muy bueno y hace honor a su título, fue publicado en Ideal de Granada, el pasado 9 de octubre. En poco espacio, Antonio Higueras resume la pésima situación actual. Es de escándalo cómo está la psiquiatría en Andalucía, el abandono de los enfermos mentales es total. Este es el mérito del articulista. Aparte de que falta el sentido común, yo creo que lo que falta es conciencia. No hay conciencia ni sensibilidad en el colectivo de psiquiatras (no todos), nadie se atreve a denunciar la situación por miedo a las represalias y se vive mejor en la sumisión. A los enfermos mentales el psiquiatra los ve cada seis meses, durante cinco o diez minutos. Eso sin contar los enfermos que andan deambulando por la calle y sin control de nadie. 

No hay conciencia de que les están recortando y hurtando los recursos a los sectores más débiles de la población –y encima los utilizan en manifestaciones cuyo objeto es la propaganda de la Junta–, mientras el Parlamento andaluz paga dietas por alojamiento y manutención a los diputados, durante los meses de verano –cuando el Parlamento está cerrado–, el alojamiento a consejeros y diputados que tienen piso en Sevilla y, ahora, quieren aumentar las indemnizaciones a los altos cargos. Recortes para unos y manga ancha para los políticos. Mayor desidia y cinismo no se puede pedir. 









martes, 7 de octubre de 2014

AQUEL VERANO DE 1976



De izda. a dcha. Charo, Paqui, María Luisa y Leandro. 17.10.14







14 de junio. “En Granada conocí a Salgado, que me introdujo en su pandilla donde pasé momentos muy alegres. Esto hizo que me olvidara de mis preocupaciones y que conociera a Mónica, que es una chica divertida. ¡Cómo me gustaría volver! Si no encuentro pronto trabajo aquí, en Palma de Mallorca, tendré que volver pues el dinero vuela”. Recuerdo que me pasé 15 días como Van Gogh, esto es, a base de “pan y chorizo”, y que al final tuve que regresar a Granada, sin trabajo y sin un duro en el bolsillo. Tras la muerte de Franco, aquel cálido verano del 76 hubo un boicot internacional contra España –el turismo se resintió bastante–, en protesta por el fusilamiento de cinco militantes de la ETA y del FRAP.

Granada, 26 de julio. “Me falta poco para irme a Madrid pues no tengo ningún trabajo en perspectiva. Ayer hicimos una fiesta en casa de Clara, que está igual que siempre, aunque ella no resplandece por su físico. Lola se había cortado el pelo y Ángeles me contó que para octubre también se marcha con su familia a Valencia. Está bastante apenada al pensar que tiene que dejarnos, y me confesó que se siente rechazada por Salvador. Tiene tal pesimismo, que me pidió que le llevara un ramo de flores porque decía que se iba a morir. Traté de animarla diciéndole que no se olvidara de invitarme a su boda. Mañana es posible que la llame por teléfono y la invite a darnos una vuelta. Con Mónica –hermana de Clara– también estuve hablando largo y tendido. Es la que más me atrae del grupo y con quien tengo más confianza. Estoy seguro que podría hacer feliz a cualquier hombre. A veces siento que dentro de poco nos separaremos y cada cual tirará por su lado. Pienso entonces que, allá donde vaya, me será difícil encontrar un grupo así. ¡Es una lastima! El sábado lo festejaremos un poco y se acabó”.

21 de agosto. “Los días siete y ocho fuimos a Torrenueva, las curvas y los baches de la pésima carretera, a través de montañas y precipicios, le daban al viaje un cierto aire de aventura. Al llegar, paramos en el chalé de Salgado. Después de comer una ensalada durante el largo y tortuoso camino, cenamos un poco en el chalé. A las once de la noche, nos bañamos en el mar y compramos un poco de pescado a un hombre, que faenaba a aquellas horas en una pequeña barca. Luego, en la playa, estuvimos cantando con una guitarra hasta las tres de la madrugada. Todos dormimos en el chalé: tres en el colchón del sofá y los demás donde buenamente pudimos. El domingo almorzamos con la comida que traíamos y, sobre las 5:30 de la tarde, emprendimos el regreso. Entre unas cosas y otras, llegamos a Granada sobre las once de la noche. Desde entonces no he vuelto a verlos por la sencilla razón de que estoy “sin blanca”. Estos días de larga espera me he entretenido escribiendo una pequeña novela, y se la he dedicado a Mónica”. Recuerdo que íbamos siete en el Seat 850 y que, cada cierto tiempo, aquel petardo empezaba a echar humo. Entonces había que parar un rato y echarle agua al radiador.

10 de enero de 1977. “Por la mañana estuve con casi toda la pandilla y me alegré bastante cuando vi a Mónica. La noto como más hecha y más mujer, aunque prácticamente sigue siendo la misma. Estuvimos hablando un buen rato y realmente me ha sabido a poco”.
Me marché a Madrid y, al final de 1995, se produjo mi regreso a Granada por el que había añorado todos estos años. Un día fui a saludar a Manuel, el ‘niño’ del grupo, me contó que Salvador se había matado en un desgraciado accidente de moto y que Clara no hacía mucho que había fallecido de un cáncer. Lola también tenía a su marido en coma, en el hospital, a causa de un accidente en el trabajo. De Manuel –aquel chaval sencillo de entonces– deduje que no se había casado y que estaba solo en la vida. Parecía rehuir todo aquello que oliera al pasado. Era como si una maldición se hubiera cebado con la pandilla. Cuando precisamente aquella noche de verano, junto al mar y al son de la guitarra, cantamos todos juntos como despedida, aquella desgarrada canción de Chavela Vargas: “¡Ojalá que te vaya muy bonito y que la vida te vista de suerte!”.


Sin embargo, estando un domingo en un bar, oí que me decían: “¿No te acuerdas de mí?”. Me costó trabajo reconocerlo porque ya tenía todo el pelo cano. Era Salgado, tan amable como siempre, precisamente en esta tierra donde la gente es tan despegada. Quedamos en que intentaríamos reunir al grupo. Lo cierto es que yo había conservado en mi memoria los buenos recuerdos de entonces –que son los que recoge el ‘diario’ de aquellos días–, pero la realidad como siempre iba por otro lado. “Es el tiempo, me dije, de las ilusiones perdidas y de la añoranza por los amores marchitos”. Otro día, no sé por qué, recordé las veces que Mónica y yo bailamos juntos en la terraza de su casa, al ritmo lento de aquellas dulces y embriagadoras melodías de ‘Los Ángeles’. Y cuando la sangría me hacía efecto, mis ojos se clavaban en los de ella y entonces no parábamos de hablar de nosotros como si el mundo no existiera. Éramos dos almas en pena en busca de un sueño imposible; pero esa vez, en contra de mi costumbre, yo no me rebelé contra la crueldad del destino. Ni siquiera llegué a declararme.   






Hace unos meses me armé de valor y pregunté a una vecina, sin demasiada convicción: “¿No vivía aquí un matrimonio, que tenía una hija…?”. Ante mi sorpresa, la mujer me indicó una tienda de ropa que estaba unos metros más arriba. Yo iba algo desaliñado y sin pensarlo me presenté ante Mónica. Seguía siendo bella, a pesar de los años, y sus ojos eran muy expresivos. Recuerdo que era dulce, muy femenina y aparentemente frágil. “¡Cómo ha pasado el tiempo!”, acerté a decirle, y entonces noté su tierna mirada de siempre. Pero apenas pudimos decirnos cuatro palabras porque tenía que atender a los clientes y, resignado, quedé en llamarla.

“¡Siempre nos quedará París!”, le oí decir alguna vez al cínico de Rick (H. Bogart), mientras los fugaces ojos de Ilsa (Ingrid Bergman) resplandecían en la oscuridad. En realidad, ella no sabía con quien  tenía que irse en el avión: si con Laszlo, su marido, o con el aventurero de Rick. “Después de 25 años –pensé–, nos queda la nostalgia de los recuerdos: ¡sólo cenizas!” Hace unos días llamé por teléfono a Mónica para decirle, bastante contrariado, que veía difícil que pudiéramos reunirnos los de la pandilla. “Oye –me respondió como si no me hubiera escuchado–, ¿sabes que estos días he encontrado aquella novela que me dedicaste?”.   



Artículo publicado en Ideal, el 1 de septiembre de 2001

                                         
Posdata: Basilio Osado Alamino –su nombre verdadero– pertenecía también a la pandilla. Habíamos sido compañeros de curso en la ‘Casa Madre del Ave María’, hizo el Magisterio y, cuando estaba de director de una sucursal bancaria en un pueblo de la costa granadina, falleció de un cáncer, hará unos doce años. Basilio era alegre, sencillo y se hacía de querer. A Mónica se le infectó una herida en un pie, a causa de la negligencia de un médico, y tuvieron que amputarle un dedo antes de que se le extendiera la grangrena. Estuvo coja durante unos años y, gracias a sus esfuerzos, hoy anda mejor. En realidad, fue ‘Fede’ (otro miembro de la pandilla) el que falleció en un accidente de moto, mientras que Salvador –el marido de Ángeles– murió el pasado año. Por si esto fuera poco, en febrero murió una nieta de Ángeles. Lola no tuvo mejor suerte, su marido falleció en el Hospital de San Rafael, después de estar mucho tiempo en coma. “Aquello era un sin vivir”, me decía Mónica. A Manuel le dieron una incapacidad y se marchó a vivir a la costa. En aquellos años, los de la pandilla solíamos quedar en un bar que estaba cerca de la iglesia de San Ildefonso, y luego subíamos al Albayzín por la Cuesta de la Caba a divertirnos o a bailar. También le hacíamos alguna que otra visita al bar de ‘el Cebollas’. Últimamente, me encontré con Mónica y pensamos reunirnos los cinco que quedamos de la pandilla. Las fotos las he cogido al azar de Internet.

Por fin, el 17 de octubre conseguimos reunirnos los supervivientes de aquella pandilla. Después de pasar casi tres horas charlando y recordando, en un bar, nos echamos una foto en la plaza del Carmen, de Granada. Faltó Manolo Ruiz, a quien creo que localicé y estoy esperando a que me llame por teléfono. Hemos quedado en que nos reuniremos otro día. Yo no podía esperar a que lo pasáramos tan bien, con tanta desgracia de por medio, como ha ocurrido en estos 38 años. ¡Que no es nada! Y si no me creen, miren cómo 'avemos' salido en la foto.















viernes, 3 de octubre de 2014

EN EL CORAZÓN DE JABALCÓN




Zújar y el Cerro de Jabalcón. Años noventa






Dedicado a mis amigos zujareños 


Me entero por La Opinión de que, a mediados de octubre, el Partido Popular de Zújar denunció que el alcalde socialista y sus concejales apoyaron con su voto en el pleno municipal la firma de un convenio con Endesa, para la construcción de una central hidroeléctrica –ojo al dato–, en el corazón del emblemático Cerro de Jabalcón. Así, el Ayuntamiento de Zújar cede, sin condiciones, a la empresa el derecho de superficie durante cincuenta años renovables. ¡Al negocio, señores! Tanto el Partido Popular como el Partido Andalucista se opusieron al proyecto, porque entienden que el Cerro de Jabalcón es un tesoro patrimonial que debe seguir dependiendo del pueblo, aunque está incluido en el Plan Especial de Protección del Medio Físico. Acusan, además, al alcalde de oscurantismo y de tratar de confundir a los zujareños. 



La Sagra










Hace quince años, al escultor Eduardo Chillida se le ocurrió la ‘parida’ de vaciar la gigantesca pirámide de Tindaya, en Fuerteventura. Quería excavar en su corazón una caverna cúbica de 50 metros de lado con dos chimeneas abiertas al Sol y a la Luna, pero aquello sólo se podía hacer a golpe de explosivos y con trenzados ocultos de acero, de manera que el artista se equivocó de montaña. Y en marzo pasado, causó estupor el proyecto de ampliación del complejo turístico Los Collados de la Sagra, que constaba de 34 apartamentos, 14 bungalós, un centro social, aparcamientos, pistas deportivas..., en una superficie de diez hectáreas, pero en suelo no urbanizable. Según el alcalde de Puebla de Don Fadrique, contaba con los informes favorables de la Delegación de Obras Públicas y de la Diputación Provincial. Sin embargo, ‘Ecologistas en Acción’ denunciaba que, en esta especulación urbanística existía también un proyecto para un campo de golf, con 18 hoyos, así como la construcción de 350 viviendas de lujo, con hoteles, restaurante y helipuerto. Un pelotazo. El caso es que la Asociación Ecológica-Cultural Joven de la Sagra, junto a otras asociaciones ecologistas y partidos políticos, presentaron sesenta alegaciones al proyecto, movilizaron a los poblatos –otros, escribimos en los periódicos– y, al final, de aquel proyecto nunca más se supo.


La montaña de Montevive

 A primeros de diciembre del 2006, en un artículo denunciaba que “a un km del ‘vertedero de escombros y sustancias tóxicas’ de Las Gabias –según el proyecto de la Diputación, que están construyendo actualmente–, se encuentra Montevive, la montaña que ya es casi plana, de donde sacan el estroncio. Pues bien, en el 2005, la Consejería de Medio Ambiente elaboró un informe, que textualmente dice: ‘La mina de la Aurora es la mayor devastación provincial en un área de estas características, y la montaña de Montevive ha sido transformada en una escombrera...’ y advierte que ‘la cantera no cumple la Ley 8/2003 de la Flora y Fauna Silvestres de Andalucía (...),  la cubierta vegetal ha sido devastada’”. Hace unos días, la Real Academia de Bellas Artes criticó las actuaciones de explotación minera, que están provocando “profundas y preocupantes transformaciones, hasta el punto de que corre el peligro de desaparecer por el arrasamiento de superficie externa y las extracciones de mineral”. Hay que alabar que la Academia trate de preservar el Cerro de Montevive, pero creo que ha llegado demasiado tarde.



Uno se ha criado teniendo por horizonte la montaña sagrada del Cerro de Jabalcón, símbolo espiritual de los bastetanos y guardián de la comarca de Baza, pues desde cualquier pueblo se puede admirar la belleza del cerro. Y así como la pirámide de Tindaya era el símbolo espiritual de los majoreros, desde hace 3.000 años, lo mismo podemos decir de nuestro querido Cerro de Jabalcón (de jabalón, cruzado con balcón. Arq. Madero ensamblado en uno vertical para apear otro horizontal o inclinado). Incluso he subido a su cumbre para celebrar con los zujareños la famosa romería de la Virgen de la Cabeza y, mientras los cofrades pagaban de su bolsillo la comida de los miles de romeros, el Ayuntamiento miraba para otro lado. Que no esperen que nos quedemos de brazos cruzados viendo cómo unos ‘ganapanes’ hacen negocio con el Cerro de Jabalcón, el símbolo del Altiplano. En el corazón de la comarca de Baza. Dicen que la estupidez, la ambición y la ignorancia mueven el mundo, por eso sería aconsejable declarar a Jabalcón como Espacio Natural Protegido, para evitar estos saqueos.




Publicado en La Opinión de Granada, el 13 de noviembre de 2007
 


Posdata: han pasado casi siete años y de los proyectos de la central hidroeléctrica, en el Cerro de Jabalcón, y la ampliación del complejo turístico, en Los Collados de la Sagra, nunca más se supo gracias a Dios. Es más, la empresa de Los Collados de la Sagra tuvo que vender el restaurante. En cuanto a la montaña de Montevive, la empresa minera despidió a los pocos empleados que tenía y dejó de sacar estroncio, de manera que aquello lo tienen cerrado. El estroncio es un mineral muy peligroso que contamina el agua y el aire, precisamente, un médico me dijo por esa época que en Las Gabias había cánceres de estómago y otras enfermedades debido a la contaminación del estroncio y a los abonos del campo. Entonces el agua que bebíamos allí era de los pozos.