domingo, 26 de julio de 2015

LA ALHAMBRA O EL ATRIO




La Alhambra, desde el Albacín









“La Junta pisa el freno con el Atrio y se plantea revisarlo para alcanzar el consenso. La consejera Rosa Aguilar se lo anunció a la plataforma en contra del proyecto, en una reunión que marca una ‘etapa tranquila y negociadora’”. Este es el titular de la noticia en Ideal, del pasado miércoles, 22 de julio. Entre otras cosas decía que, fuentes de la Consejería de Cultura sostienen ahora que el proyecto del arquitecto Álvaro Siza no es una de sus prioridades, todo lo contrario de lo que afirmaba la anterior directora del Patronato de la Alhambra y del Generalife, Mar Villafranca. En fin, parece que se abre un nuevo ciclo, pues en el Patronato aseguran que hay que esperar a que la UNESCO se pronuncie sobre la idoneidad del proyecto, pues se ha elevado una consulta a este organismo.

“Nos dijeron que se abre una etapa de consenso, que en el Atrio no hay nada decidido y que se va a revisar todo con detalle para integrar las sugerencias de los agentes sociales”, ha afirmado Celia Correa, presidenta del Centro Artístico, Literario y Científico de Granada. Hay que recordar que el proyecto del Atrio supone la construcción de un edificio de 5.000 metros cuadrados, que servirá de entrada a los palacios nazaríes, y que tiene un presupuesto de 45 millones de euros, aunque normalmente en este tipo de obras al final son muchos más. Los miembros de la Plataforma SOS Alhambra no se han andado por las ramas y han calificado el proyecto del Atrio de aberración urbanística y paisajística, de ser un dispendio económico y de “que carece de la más mínima referencia arquitectónica al entorno histórico nazarí o renacentista que lo rodea”.


Juan García Montero, portavoz del Ayuntamiento de Granada y concejal de Cultura, confía en que el nuevo director del Patronato de la Alhambra, Reynaldo Fernández, sirva de puente de unión entre el Ayuntamiento y la Alhambra. También ha valorado positivamente el gesto que ha tenido la consejera Rosa Aguilar, de paralizar de momento el controvertido proyecto. Es de esperar que el nuevo director abra un período de consultas y de negociación, entre los agentes sociales.


Maqueta del proyecto Atrio, de Álvaro Siza





Lo cierto es que ya empiezan a recular con el proyecto faraónico de Mar Villafranca, con el que pensaba pasar a la posteridad. Pues, no se entiende que se destinen 45 millones de euros a esta construcción (toneladas de hormigón en un paraje protegido), con la pobreza y el paro que asolan a Andalucía, en vez de dedicarlo a políticas sociales, sobre todo entre los más desfavorecidos de la sociedad. A esto habría que añadir el agravante de que los turistas no tengan ninguna necesidad de bajar a la ciudad, pues en el Atrio se le ofrecerían toda clase de servicios, como restaurantes y cafeterías. Sería un negocio redondo para el Patronato de la Alhambra a la vez que una ruina para el comercio granadino, cuando de lo que se trata es que la Alhambra sirva de reclamo para que los turistas visiten Granada. Así de simple y de sencillo.


Menos se entiende aún, que la Junta se queje al Gobierno central de que no tiene dinero para financiarse, a la vez que tiene el Museo Arqueológico de Granada cerrado desde hace cuatro años, por unas obras, “porque no hay de presupuesto”; o que haya tenido cerrado otros tantos años el PTS (el Parque Tecnológico de la Salud) “por falta de muebles”. A la Junta siempre le sobra dinero para lo que le conviene.

En septiembre comenzará el juicio por las entradas falsas en la Alhambra, estimadas en 6,6 millones de euros,  mientras que el reciente caso de las ‘audioguías’ (otros 5 millones) ha provocado la dimisión de Mar Villafranca. La vida es así de caprichosa: de la gloria del proyecto Atrio, la directora de los palacios nazaríes ha pasado a ser imputada por presuntas irregularidades en la adjudicación y contratación del servicio de ‘audioguías’. Fue un error pensar que la Alhambra era su cortijo particular –como los antiguos gobernadores que moraban allí–, cuando este monumento histórico es “patrimonio de todos los granadinos”.


La Puerta de la Justicia, durante la noche








Esperemos que ahora se abra una etapa nueva, en el Patronato de la Alhambra y del Generalife, y cabe dar las gracias a la Plataforma SOS Alhambra, al Ayuntamiento de Granada, a los partidos políticos y a cuantos se han movilizado en contra de este descomunal y disparatado proyecto. En una provincia como Granada, tan castigada por la pobreza, lo que necesita precisamente es que los seis millones de turistas que visitan cada año la Alhambra –diez millones visitan el Museo del Louvre, de París– bajen a la ciudad a consumir, y no que se queden en el Atrio. Esta vez Boabdil, ‘el Chico’ –le pusieron este apodo, porque su reino se le había quedado chico– se ha vengado de la afrenta, porque los terrenos de los palacios nazaríes son sagrados.



Es triste ver que todavía no se han enterado algunos de que lo que hagan con los terrenos de la Alhambra nos afecta a todos los granadinos, por no decir a todos los españoles, porque entre esas murallas está una parte importante de nuestra historia y, además, son una herencia que nos legaron nuestros antepasados. Y creo que tampoco pedimos demasiado quienes defendemos la conservación de la Alhambra y los intereses de los granadinos, a la vez que estamos en contra de que las máquinas asolen el recinto del monumento más visitado de España. Por eso mismo, no creo que la consejera Rosa Aguilar y Reynaldo Fernández –ambos, con fama de moderados– se coman esta patata caliente que se han encontrado, y habrá que darle la razón a Ignacio de Loyola, cuando dijo aquello de que "en tiempo de desolación, nunca hacer mudanza". Lo que hace falta ahora es más transparencia y más negociación, y saldremos todos ganando. Si a todas estas razones le añadimos que el nuevo director ha manifestado que “con el Ayuntamiento no buscaré divorcio, sino luna de miel”, es evidente que estamos asistiendo al ‘romance de Reynaldo’.



Comentarios en Facebook

Matilde Casares López No al ATRIO