lunes, 14 de septiembre de 2015

SOBRE LOS MORISCOS Y SEFARDÍES










La expulsión de los moriscos










De casualidad he encontrado estas dos noticias sobre los moriscos y los sefardíes, que salieron publicadas en la prensa, hace varios años. Estas reflexiones ayudan a una mejor comprensión de nuestra historia y de nuestras raíces.



                             LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS
LA OPINIÓN DE GRANADA, 14 de mayo de 2009

En Granada ha tenido lugar el congreso internacional ‘Los moriscos: historia de una minoría’, que se ha celebrado en el Parque de las Ciencias, entre el 13 y 16 de mayo. El congreso ha sido organizado por la ‘Fundación el Legado Andalusí y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales’ (SECC), y ha contado con la participación de más de 80 investigadores de Marruecos, Argelia, Túnez, Francia, Portugal, Estados Unidos, Holanda, Gran Bretaña, Irlanda, Mali, Italia y España. Manuel Barrios, el coordinador del encuentro, destacó que el planteamiento del mismo es “ofrecer el máximo número de voces posibles de todos los mundos posibles”, para fomentar el debate y el diálogo especialmente con los países del Magreb y, desde diversas ópticas, como la antropología, la literatura, la historia y el urbanismo. Al mismo tiempo, se ha inaugurado la exposición ‘Los moriscos en el Reino de Granada’, durante su última época y a través de diversos documentos gráficos, como el ‘Códice de los Trajes’, donde vienen las vestimentas típicas y la vida cotidiana de los moriscos. También se expone un plano de la ciudad de Granada, realizado por Ambrosio de Vico, entre 1612 y 1614. 

Al hispanista Bernard Vincent (París, 1941) lo acercaron a España los exiliados de la Guerra Civil y los escritores románticos franceses, y esto es lo que piensa: “El año 1492 significa el fin de la existencia de un Estado musulmán en Europa occidental que, unido al Descubrimiento de América, tiene una conexión estrecha con la toma de Granada. Y eso sin olvidar la expulsión de los judíos. Es una fecha en la que el protagonismo de España resulta importante en la historia del mundo. La expulsión de los moriscos es una tragedia, pero hay que entender lo que está pasando. Hay que enmarcar en un mismo proceso la expulsión de los judíos en 1492… y, posteriormente, en 1609, la expulsión de los moriscos, los descendientes de los musulmanes conversos. Ese proceso es lo que los historiadores llamamos ‘confesionalización’, que no es un hecho peculiar de España sino de toda Europa. En aquellos tiempos resultaba impensable un territorio cuyos sujetos pudieran tener una fe distinta de la del príncipe. En España este proceso se lleva a cabo a lo largo del siglo XVI, con la peculiaridad de que afecta a muchas personas, dada la importancia de las comunidades judías y, sobre todo, de la musulmana y la morisca. Se expulsa a casi 300.000 personas en el período que va de 1609 a 1614, un hecho muy llamativo por su dimensión (…). No podemos juzgar los hechos del siglo XVI, con los ojos de ciudadanos del siglo XXI. Ese proceso es una tragedia para quienes lo sufrieron, pero buena parte de la sociedad de la época lo consideró justo, como figura en numerosos documentos. La decisión drástica de Felipe III, en 1609, de expulsar a los moriscos, se puede comparar a cuando el rey de Francia, Luis XIV, expulsa a los protestantes: llega a los 100.000 expulsados en 1685”. 



Conversiones en masa






El hispanista Bernard Vincent continúa diciendo que, con la expulsión de los moriscos, “se perdieron muchas cosas. Lo primero, una mano de obra cualificada en muchas ramas de la economía. Eran expertos en técnicas agrícolas, en sistemas de regadío, muy eficaces en la elaboración de la seda, excelentes albañiles y carpinteros… Una parte de los saberes de los moriscos se transmitió a otras esferas de la sociedad de la época. También se perdieron aspectos culturales, como la música. La lección principal es que en ningún momento tenemos garantizaba la armonía religiosa. Se enfatiza mucho sobre la convivencia de las religiones en la Edad Media y olvidamos que hubo sus más y sus menos. Hay que estar prevenido porque los gérmenes del racismo estallan en cualquier momento. Ésa es la gran lección y es una prevención que debe tener cualquier sociedad”.
He de añadir que “no hubo sus más y sus menos”, precisamente. Los moriscos granadinos se sublevan en el Albaicín y luego se refugian en la Alpujarra, pues Felipe II les había prohibido su lengua, sus costumbres y su vestimenta. Ya no tenían nada que perder y la conquista de la Alpujarra por los cristianos se convirtió en una carnicería para ambos bandos, desde 1568 a 1570.


EL 30% DE ESPAÑOLES SON DESCENDIENTES DE SEFARDÍES Y MORISCOS
   EL PAÍS,  5 de diciembre de 2008

Se calcula que el 20% de la población de la Península y de las Islas Baleares desciende de los sefardíes, y un 11% de los norteafricanos, según un consorcio de científicos británicos, españoles, portugueses, franceses e israelíes, que ha analizado a 1.140 hombres de 18 poblaciones. Según los autores, estos datos revelan que se produjo “un alto nivel de conversión, voluntaria o forzosa, impulsada por episodios históricos de intolerancia social y religiosa y que condujo a la integración de los descendientes”. Los resultados se presentan hoy en el ‘American Journal of Human Genetics’. En la Península coincidieron durante un largo período los musulmanes y los sefardíes, que tienen un origen geográfico distinto y por ello pueden rastrearse con marcadores genéticos, como los asociados al cromosoma ‘Y’. Como se transmite por línea paterna, su rastro no se pierde con el paso de los milenios.

La población en la Península antes del año 711, era de unos siete u ocho millones de personas, con unos 200.000 visigodos que constituían la clase dominante. Al principio, las fuerzas invasoras sumaban unas 10.000 ó 15.000 personas, controlaron la Península en cuatro años y la islamización fue rápida, debido a la conversión de los pobladores. En cambio, los judíos llegaron tras la derrota de Judea en el año 70, bien como ciudadanos libres o como esclavos romanos. En 1492 se estimaba una población de unos 400.000 judíos, pero los Reyes Católicos expulsaron a 160.000. Los sefardíes repartidos por el mundo se calcula que serán unos dos millones, mientras que los descendientes españoles de sefardíes suman unos ocho millones. Los cromosomas de origen sefardí aparecen distribuidos por la Península de forma homogénea, salvo el noreste de Castilla, Cataluña y los Pirineos donde son escasos.

Origen y destino de los moriscos expulsados



En cambio, la ascendencia norteafricana va de 0% en los Pirineos, al 20% en Galicia y el 22% en Castilla noroccidental, mientras que Andalucía tiene un índice bajo, debido a las expulsiones de los moriscos, que fue ordenada por Felipe III en 1609, y que diezmó los guetos de Valencia y Andalucía.


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