jueves, 31 de marzo de 2016

LA PACA, RETRATO DE UNA MUJER EMIGRANTE











Antecedentes familiares: Castilléjar

Nos encontramos en los últimos años del siglo XIX cuando el matrimonio formado por Juan Zambudio Blázquez i la Maria Cánovas Sola tienen fijada su residencia, como la mayoría de los vecinos del pueblo granadino de Castilléjar, en una sencilla cueva, en este caso situada en el núcleo agregado de Los Olivos. De hecho, en aquella época la gran mayoría de los habitantes de Castilléjar vivían en cuevas y muchos de los habitantes actuales todavía hacen servir este antiguo sistema de viviendas ya remodeladas como una residencia normal.

Este pueblo, conocido durante mucho tiempo por Castilléjar de los Ríos, se encuentra situado a unos 28 km de la población de Baza, y en medio de los términos de Huéscar, Benamaurel, Galera y Castril, todos ellos formando parte de la provincia de Granada y cercanos tanto al norte de la provincia de Almería como del sur de Jaén. Como en muchos otros pueblos granadinos, donde los moros estuvieron establecidos unos 800 años, a finales del siglo XVI la mayoría de los habitantes de Castilléjar eran moriscos, con costumbres que perdurarían durante muchos años. Durante los siglos XVII-XVIII diversas migraciones españolas procedentes de tierras del norte llegarían a esta zona i así todavía podemos encontrar apellidos como Iriarte, Vergara, Usaola, Zambudio i otros.

Por debajo del conocido Puente de las Juntas, cercano al centro de la población, se unen dos ríos, el Gardal i el Galera, los cuales ofrecen agua y un paisaje diferente a la zona esteparia que envuelve el pueblo, donde en otras épocas el esparto era el producto local más apreciado. Aparte del núcleo principal, Castilléjar tiene anexionados diversos pequeños núcleos poblacionales i algunos de ellos, como Los Olivos i Los Carriones, con su propia identidad. Otros como la Dehesa, La Dolosa, Los Isidros, Cerro del Cubo, La Sacristía, Los Evangelistas, El Barrio Nuevo, Las Anegas, La Balunca, Los Chorrillos, Santa Catalina, etc, conforman el término de Castilléjar, el  cual durante la década de los años trenta del pasado siglo, tenía una población cercana a los 3000 habitantes y durante el año 2010 mantenía un censo de poco más de 1600 habitantes.

El apellido Zambudio parece ser que procede del pueblo vasco conocido por Zamudio, una población cercana a la ciudad de Bilbao y que una parte de sus habitantes desde mucho tiempo atrás llegaron a las tierras de Murcia y Granada. Consultados diversos archivos y antigua documentación, he podido comprobar que en diferentes pueblos de la zona, como Orce, Huéscar y el propio Castilléjar, el apellido Zambudio aparece en muchos documentos del censo poblacional de los últimos doscientos años.








No obstante, me ha resultado muy difícil conocer la linea familiar de Juan Zambudio Blázquez, por la inexistencia de documentación, tanto de caràcter civil como religiosa, en el pueblo de Castilléjar. De hecho, uno de los efectos de la guerra civil española fue la quema y destrucción de documentos de diversa clase, hecho que también ponen de manifiesto algunos escritores locales como Leandro García Casanova, en su libro “Diálogos en la tierra de los Rios”, publicado el año 2003. Tampoco  José Zambudio Martínez hace  referencia alguna a la procedencia del apellido Zambudio en las dos obras de memorias que ha escrito, quizás por falta de documentación escrita existente en los archivos locales. Sólo por la memoria familiar, sabemos que el padre de Juan Zambudio Blázquez se llamaba Roso Zambudio i que sería conocido con el mote de “el tío culón”.

Parece ser que Juan Zambudio (mi bisabuelo) cuando se casó con la María Cánovas, ya tenía una hija de su primera esposa o pareja. La hija era conocida por Bernardina Zambudio y por tanto sería hermana de padre de la única hija que después tendría el matrimonio y a la que pondrían el nombre de Hermenegilda. Pero por razones que desconocemos, esta última sería conocida siempre, incluso documentalmente, con el nombre de Encarnación y ya después de más mayor, como la “tía Encarna la culona” o la “madre Encarnación”. Tanto es así que los hijos que más adelante tendría Hermenegilda (a partir de ahora la nombraré como Encarnación) Zambudio, todos los que tendrán hijas, les pondrán el nombre de Encarnación a cada una de ellas, con un total de tres: Encarnación Bautista, Encarnación Zambudio i Encarnación Segura, y todas ellas conocidas familiarmente con el nombre abreviado de Encarna, como la misma abuela. Ésta sería tratada por la familia más cercana con el nombre de “madre Encarnación” o simplemente “la madre”, cuando ya sería más mayor y de forma especial durante los últimos años de su vida.

A finales del siglo XIX, las mujeres se casan muy jóvenes, y al poco tiempo de unirse en matrimonio Juan Zambudio y María Cánovas, la hija del primero, Bernardina, se casa y formarà también su propia familia. Este segundo matrimonio que tendrá un gran número de hijos (11), pasará fuertes dificultades económicas (hecho bastante generalizado en aquella época y lugar) y ayudados por alguna persona cercana venden todos sus bienes y dejarán Castilléjar haciendo ruta hacia el Brasil. Parece ser que pasado algún tiempo y debido a las dificultades para sobrevivir en aquella tierra bien distinta en lengua y cultura, deciden viajar de nuevo, ahora a Argentina, donde ya habían recabado también algunos habitantes de Castilléjar y donde todavía hoy siguen residiendo muchos descendientes de diversas familias de Castilléjar.

Todas estas informaciones las iba ofreciendo el matrimonio emigrante a tierras americanas en las cartas que enviaban a los padres y que se irían reduciendo con el paso del tiempo, perdiéndose el contacto con la familia que se iría creando en las tierras argentinas. La guerra civil sería un nuevo motivo para perderse  totalmente la relación epistolar y ya la nueva familia española descendiente de Juan Zambudio no tendrá información alguna sobre la familia argentina, como ha ocurrido con tantas familias emigradas a tierras americanas. La bisabuela María Cánovas, conocida con el nombre de la “tia Maria la culona”, enviudaría en los primeros años del nuevo siglo XX y siguió viviendo en la “cueva de los culones”, una cueva existente en el núcleo de Los Olivos y que actualmente tienen en propiedad unos descendientes de la familia conocida por “los Matas”y que ha sido remodelada con los nuevos y modernos sistemas de habitabilidad.

Por nuestra biografiada (datos que expondremos más adelante) sabemos que ella recuerda todavía diversos nombres de algunas familias que vivían en aquella época, como son: Antonia la Mariabuela (tienda única entonces en Los Olivos), Josefa la Cantarera, la Franciscona, los Cepas (el viejo Cepa tenía bueyes para labrar en lugar de mulas como era corriente entonces), el tio Navarrete, Juana la Triste, los Pelaios, Encarnación la Chirivilera, el tio Chete (los Chetes), los Nofres, Angel Navarrete, la María del tio Tomás, el Norberto, el Juan Damián, José el Feliciano, Josefa la Manca, el tio Franciscón, etc...






( Primer apartado del libro “La Paca-Retrat d’una dona emigrant” ( “La Paca-Retrato de una mujer emigrante”), escrito en catalán por Miquel Zambudio i Díaz y publicado el año 2012. El apartado ha sido traducido por el mismo autor.)


Gracias, paisano Miquel, por este "sencillo libro biográfico" que "es un pequeño homenaje a la persona de tu madre, Paca Zambudio", y donde cuentas las andanzas de tu familia y las tuyas. Como miles de familias andaluzas, tus padres tuvieron que emigrar a Cataluña, recorriendo o peregrinando por Balaguer, Sabadell, Castellar del Vallés y Gerb. La vida del emigrante es dura y por aquellos pagos hay centenares de castillejaranos. Lo que he leído me ha encantado y tu madre -hay una foto de ella, de 2010- estará orgullosa de ti. Gracias por haber tenido el detalle de enviárme un ejemplar. La escritura nos redime un poco de la cruda realidad de la vida. 
Un abrazo
Leandro











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