domingo, 21 de mayo de 2017

CARTAS SIN VOZ, DE AMALIA MOYA PÉREZ











La obra Cartas sin voz, de Amalia Moya Pérez (Cuevas del Campo, Granada) fue publicada, en 2014, por la colección AEAGRA (Asociación de Escritores del Altiplano de Granada y Pozo Alcón). El fundador de ambas fue el escritor Antonio Víctor Martínez Cruz, que falleció hace varios años. La autora reconoce que me llevó a escribir la nostalgia de perder lo que más quieres (a su hija). Así, en el Prólogo, aclara:
Elisabeth, protagonista de este silencioso libro que ella no ha podido responder, a ninguna pregunta formulada por su propia madre (…). Su ilusión al terminar su carrera de historia en Barcelona, quiere volar y estudiar idiomas, y a correr y a descubrir el mundo. Llega a la ciudad de Cincinnati, y lo primero que hace Máster en Inglés (…). Elisabeth me había dicho que iba a escribir un libro sobre mí, quién lo iba a decir, escribir “sobre ella no estaba previsto”. Sobre Elisabeth podríamos escribir palabras hermosas, pero no estaba previsto añadir la fatal palabra “muerte”. 

La madre se resiste a creer que su hija ha muerto y establece un monólogo, con mucha tristeza y sentimiento, como quien se desahoga porque no puede soportar el dolor. Me contaba Amalia que se encerró, porque era una forma de evadirse de la dura realidad: 
Cuando empecé a escribir el libro dejé de salir, y no quería hablar con nadie. Solo buscaba mi camino. Escribiendo, escuchando mi música suave, encontré la melodía de las palabras. 
Se sumergió en los recuerdos, en el mundo de Elisabeth, porque no aceptaba  que falleciera a los 38 años. En el capítulo IV, Cincinnati, visita esta ciudad de los Estados Unidos y recorre los sitios por donde ha pasado Elisabeth, como la biblioteca y el parque. Encontró a un pintor, ya mayor, al que su hija le compraba pinturas: Ya no la veo por aquí, hace meses que no viene, le dijo. Amalia lo abrazó y vio que dos lágrimas derramaron aquellos ojos ya cansados porque era bastante mayor (…). Quería volver a la biblioteca que siempre iba con Elisabeth… Esa tarde escribí dos páginas en una paz inmensa. Me parecía que estaba conmigo. Todo hablaba de ella. Las mariposas en el parque donde ella solía ir mucho.


Elisabeth







En el capítulo VII, Los días más tristes, escribe:
Necesito verles y sentir decirme cómo te quieren… Sin ti se me hace tan dura la vida... Elisabeth, Russell (el novio) está muy triste, la verdad que no supe mucho de él, pero he podido observar que te quiere mucho… 
Al final del capítulo, la autora nos define cómo era su hija:
Sólo guapa, preciosa, de rasgos delicados, aspecto angelical. Un rostro bellamente dibujado por la mano de un artista sensible.
Pero, la clave la da en el capítulo XIV, Preguntas sin respuestas:
…voy a ver cumplido mi deseo: el de poder pasar algunos días con una persona que ya no está y que echo de menos.
Es una forma de evadirse ante tanto sufrimiento y, así, todo gira alrededor de Elisabeth, pensando en los recuerdos, en sus cartas y en el tiempo que pasaron juntas madre e hija.
En el capítulo XVI, La tormenta, Amalia comienza a ir asimilando poco a poco la triste realidad del día a día:
Es acostumbrarse a vivir sin el regreso de lo que más quieres en la vida, no estaba preparada para tal situación… Cada día te pido que me des fuerzas.

Ya en el capítulo XXI, Cuánto te echamos de menos, vemos la dolorosa confesión de una madre, todo el sufrimiento y la impotencia del mundo hecho poesía:
Me queda por decirte tantas cosas… que cada día te echo más en falta. No creo en el tiempo que dicen borrar todo. No es verdad, no se borra, y esta situación se acentúa porque no me has dejado nada (…). La letra es infinita para decirte que a veces siento verte por ese crespón del cielo entre rosas y llantos, de niña jugando, con sonidos y silencios. Parece que oigo tu voz, y eres azul y blanca luz de luna.
Y unas páginas más adelante, Amalia recuerda el sonido lejano de las frases:
Todo ha quedado distorsionado, mi pensamiento ya no puede seguir los caminos de antes. Lo impiden tantas cosas que sin tu alegría ya nunca será igual (…). Retumban cada día tus palabras, no quiero verte triste tienes que sonreír. Gracias a todas aquellas personas que están aunque lejos conmigo, y ellos también quieren que sonría. Y así lo haré mi querida niña… Mamá.
En el capítulo XXII, Las mariposas de invierno, se abandona a esta metáfora:
De qué manera podríamos vivir cuando estás perdida en la bruma, en esa niebla que no conocemos más que por la certeza de que en ella se envuelven, los que nos abandonaron.








En el capítulo XXVI, Mariposas que hablan, la autora le dedica a su hija una despedida en los últimos renglones:
No me olvido de algunas gotas de tu voz, para que me hables cuando no tengas con quién. También unos besos de esos que me entibiaban el alma, y le daban cuerda a mi corazón.

Dicen que las madres no se recuperan de la muerte de sus hijos, cuando lo normal es que sean ellos quienes entierren a los padres. Los hombres actuamos de forma diferente ante la pérdida de los hijos (aunque conozco casos en que tampoco se recuperan), posiblemente porque somos más de la calle mientras que las mujeres se ocupan más del hogar y de los hijos. Amalia Moya se expresa muy bien, con naturalidad y sencillez, sin afectación ni exageración, y sabe llegar al corazón del lector. No se hace la víctima –Elisabeth es la víctima, falleció en un hospital de Cincinnati, en pocas horas, a consecuencia de un virus maligno–, pero la pérdida de los hijos es lo que más duele a los padres. He disfrutado leyendo Cartas sin voz, pero he echado en falta algunas cartas o escritos de Elisabeth, pues hubieran hecho que el lector la conociera mejor a través de sus frases y se identificara más con ella. De cualquier manera, amiga Amalia, hay que seguir viviendo, pues la vida sigue su curso a pesar de las desgracias.




sábado, 6 de mayo de 2017

SOBRE AMENAZAS Y MENOSCABOS








El diputado Lluís Llach 



Según los videos que publicó 'El País', el pasado 25 de abril, el diputado de ‘Junts Pel Sí’, en el Parlamento catalán, Lluís Llach, dijo que la aprobación de la ley de transitoriedad jurídica obligará a todos los funcionarios que trabajan y viven en Cataluña. "El que no la cumpla será sancionado. Deberán pensárselo muy bien. No digo que sea fácil; al revés: muchos de ellos sufrirán, porque dentro de los ‘Mossos d'Esquadra’ hay sectores que son muy contrarios", dijo en un acto organizado en marzo, por ‘Òmnium Cultural’ en Sant Sadurní de Noya (Barcelona). Lluís Llach también apuntó en diversas conferencias que la Consejería de Economía está preparada para sancionar a los contribuyentes que incumplan sus obligaciones fiscales: "Nuestras primeras declaraciones de renta reales serían en 2018. ¿Qué está previsto? Que quien no pague en Cataluña será sancionado. Nada más que esto. El Estado amenazará, pero aquí es donde cada uno de nosotros y de los funcionarios verá qué hace y se responsabilizará de sus actos”, recalcó.

Más bajo no ha podido caer este titiritero con sus intolerables amenazas (lo han utilizado, pero alguien debería denunciarlo en el juzgado), pero esto indica muchas cosas: los independentistas están muy nerviosos, sobre todo desde que el juez ha metido en chirona al hijo del patriarca de la independencia, Jordi Pujol. El que pregonaba “España nos roba”. Ya era hora de que el juez lo encarcelara. Cuando se recurre a estas burdas amenazas contra los ciudadanos de Cataluña, contra los funcionarios y contra los mozos de escuadra es porque carecen de legitimidad y de razones. Las encuestas indican que los independentistas están bajando, mientras que el porcentaje de los españolistas es mayor. ¿Quién va a querer una Cataluña independiente y sin futuro, fuera de la Unión Europea y, lo que es peor, de la mano de unos aventureros, que no son de fiar? Artur Mas también está imputado. Parece que no les ha servido de nada la lección de Gran Bretaña, tras su salida de la Unión Europea: la libra ha bajado y Escocia pide un referéndum para independizarse, pues quiere seguir perteneciendo a Europa. En definitiva, la orgullosa Inglaterra se ha pegado un tiro en el pie. Cada vez son menos los que creen en estos iluminados de la independencia.

El 27 de abril, la juez Mercedes Alaya hizo estas sorprendentes declaraciones, en una conferencia en Valencia, a instancias del ‘Foro de Opinión Cívico’. “Yo estoy en la Sección Séptima (de la Audiencia Provincial de Sevilla) porque no se me permitió quedarme —mediante una comisión de servicios— porque el Consejo General del Poder Judicial votó unánime, PP y PSOE, y por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía”, según recoge el periódico digital ‘Valencia Plaza’. Los dardos más punzantes los dirigió contra los fiscales Anticorrupción: “No mueven un dedo si no reciben órdenes de Madrid, porque lo he vivido”, apuntó la juez (algo parecido me dijo un abogado, en Granada, hace varios años). Son, precisó, “la extensión del gobierno de turno”. Según su diagnóstico, “el Ministerio Fiscal tiene dos problemas, la jerarquía y la unidad de actuación. El Gobierno elige al fiscal general del Estado, y éste a los de Anticorrupción. El Gobierno está presente en todos los casos de corrupción”, dijo.

La juez Alaya






La juez también dejó jugosos titulares sobre las formaciones políticas tradicionales. Después del 15-M, “hay un pacto de no agresión entre los grandes partidos para asegurarse la supervivencia”. PP y PSOE convinieron en que “no comentes mis abusos, yo no comento los tuyos”, según recoge el periódico ‘Valencia Plaza’. Mercedes Alaya estaba investigando los Eres y los cursos de formación, de la Junta de Andalucía, unos dos mil millones de euros que no se han justificado. No le permitieron quedarse y su juzgado fue ocupado por la juez María Núñez Bolaños, que empezó a trocear los procedimientos, donde las responsabilidades se diluyen. A finales de abril, la Audiencia Provincial de Sevilla ha anulado el primer archivo de la juez, sobre una ayuda irregular de los Eres, pues, considera que “el sobreseimiento, por no encontrar intrusos fue precipitado”. En alguna prensa la tachan de juez amiga, mientras que es evidente que los partidos políticos aplican el  refrán de “hoy por ti y mañana por mí”. El “do ut des” de los romanos, doy para que des.

El 19 de enero pasado, la juez Alaya advirtió también de la paulatina y grave pérdida de independencia que padecen los jueces: “Hay una justicia para poderosos y hay una justicia para los que no lo son”. Esto salta a la vista, en Granada estamos hartos de ver cómo los tribunales archivan los casos, cuando afectan a políticos. Hay una vara de medir para el pueblo y otra para los de arriba, como decía el humanista Tomás Moro. La juez Alaya también se quejó, en otra ocasión, de la que policía no colaboraba con ella. De diez policías que había dedicados a los Eres, los dejaron en cuatro, comentaba un periodista de Tv13. Y es sabido que la Junta no cubría las bajas de los funcionarios, por traslado,  que se producían en su juzgado.

El 25 de abril venía este titular de la agencia Europa Press: “La Intervención General de la Junta detecta ‘irregularidades’ en la gestión de contratos de la Alhambra”. Y aclaraba que “dado que algunas de las actuaciones revisadas podrían haber ocasionado “un menoscabo de ingresos, insta al Patronato de la Alhambra a que inicie todas las actuaciones necesarias para exigir a las correspondientes autoridades y personal relacionado con las mismas a fin de recuperar las cantidades indebidamente pagadas o dejadas de ingresar por el Patronato”. Esta noticia salió reproducida en las páginas interiores de algunos medios de comunicación, hasta que buscando uno se entera que el citado menoscabo de ingresos es un agujero de más de seis millones de euros, en más de 200 contratos, donde está imputada la exdirectora de la Alhambra, María del Mar Villafranca. El juicio sobre las entradas a la Alhambra tardó bastantes años, de manera que algunos encausados murieron antes de celebrarse, me dijo uno. Está visto que alguien tendrá que escribir ‘Las cuentas de la Alhambra’.

Cuando fueron imputados los expresidentes, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, junto a otros veinte excargos de la Junta, por los 854 millones de euros de los Eres, su presencia en los medios pasó casi desapercibida y apenas salieron en la televisión. A la presidenta, Susana Díaz, le faltó tiempo para decir que creía en la inocencia de los expresidentes y esperaba que salieran absueltos. A esto hay que añadir que al juez Pedro Izquierdo, exalto cargo de la Junta, le ha tocado llevar el caso de los Eres de los expresidentes, por lo que ha sido recusado por el PP. ¿Alguien piensa que Chaves y Griñán saldrán condenados? Hace unos días, el periodista Alfonso Rojo dijo: “El País le dedicó 92 portadas a los trajes de Manuel Camps (el expresidente de la Comunidad de Valencia), que ascendían a 15.000 euros”. Y no digamos el tiempo y los titulares que le dedicaron los medios de comunicación a la malograda Rita Barberá, por los mil euros que recibió.


El Congreso de los Diputados
No es difícil imaginar la de portadas que les hubieran dedicado algunos medios, si el dichoso menoscabo de ingresos en la Alhambra, o los 854 millones de los Eres, los hubieran protagonizado Rita Barberá, Manuel Camps o el exalcalde de Granada, Torres Hurtado? Está visto que pedir objetividad  a la hora de informar, en algunos medios, es pedir demasiado. Lo cierto es que tenemos una democracia enferma y, lo que es peor, de las más corruptas de Europa. Los partidos tradicionales no han sabido regenerarse ni apartar a los corruptos (más bien, los han protegido) y este desencanto ha dado lugar a que los ciudadanos voten a los nuevos partidos. Pero estos dejan mucho que desear, andan entre el populismo leninista de Iglesias y la falta de madurez de Rivera.